Dicen que menos es más. Llevar esa máxima a nuestra casa implica evitar la acumulación; “soltar”, por usar un verbo de moda para referirse tanto a cosas, como sentimientos o personas. Y si de poner orden en el caos se trata, hacer una buena limpieza es esencial. Pero ¿cómo hacerlo sin frustrarse en el intento?

“Si queremos optimizar la energía positiva del lugar donde vivimos, un inmejorable punto de partida es, sin duda, deshacerse de objetos viejos e inservibles y limpiar el espacio en el que desarrollamos nuestras actividades. Hacerlo no es nada fácil, hay que reconocerlo”, admite Diana Quan en su libro “El paraíso es tu casa. Manual para ser feliz puertas adentro”.

Hay que separar todo lo que se va a descartar o regalar.

Hay que separar todo lo que se va a descartar o regalar.

La autora afirma que, para poder simplicar nuestra vida, es indispensable liberarse de aquello que ya no utilizamos ni tampoco vamos a utilizar (papeles viejos, vajilla en desuso, CDs antiguos, ejemplifica). “Cuando el caos gobierna en nuestras vidas, este se hace evidente en los espacios más cercanos a nosotros”, apunta.

“La desorganización genera frustración e insatisfacción. El orden, si no es obsesivo, es pureza y claridad. Decir adiós a todo aquello que ya no utilizamos nos obliga a enfrentarnos a un proceso de purificación, que muchas veces pide de nosotros un gran esfuerzo. Por el contrario, el resultado que obtengamos será muy satisfactorio. ¡Hay que atreverse a empezar sin mirar atrás!”, alienta.

Vale pedir ayuda.

Vale pedir ayuda.

Decálogo del limpiador

Para llevar adelante una estrategia de limpieza, recomienda tener en cuenta estas 10 pautas:

  • Hacer una lista de los lugares en los que se amontona suciedad.
  • Pensar que el proceso tardará en llegar a su resolución, no asustarse de entrada.
Conservar sólo lo que uno usa o consume y clasificarlo.

Tan importante como limpiar y ordenar es mantenerlo.

  • No tener miedo de pedir ayuda. Quizás no podremos hacerlo solos y hará falta que alguien nos apoye.
  • Clasificar en diferentes ámbitos: los objetos que vamos a tirar, los que vamos a reciclar y los que vamos a regalar o donar con finalidades benéficas.
  • Contrastar con la persona o las personas con las que convivimos nuestras intenciones de poner orden.
  • Tan importante como organizar es evitar que el caos vuelva a adueñarse de la situación.
El orden, si no es obsesivo, es pureza y claridad.

El orden, si no es obsesivo, es pureza y claridad.

  • Optimizar necesidades. Por ejemplo, la documentación digital ocupa menos espacio que los papeles. Sin embargo, no podemos caer en el error de generar desorden dentro de nuestra computadora o en la nube. Continuará siendo desorden.
  • Cuando nos hagan falta, pensar en objetos de almacenaje que sean prácticos. No se trata de carpetas o muebles para esconder cosas, si no que nos permitan encontrarlas y tenerlas localizadas.
  • El orden empieza en nuestra mente.
  • El objetivo que nos planteamos es vivir con menos cadenas, no lo olvidemos.

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