Viajas al otro extremo del globo terráqueo pero temes los efectos del largo trayecto en tu organismo? ¿Aunque vueles con cierta regularidad a destinos de larga distancia no conseguís superar los efectos físicos que te producen los cambios de horario?

Sentirse fatigado, padecer dolores de cabeza, falta de apetito, malestar intestinal o trastornos del sueño -como insomnio- es algo frecuente cuando cruzamos diversas zonas horarias en poco tiempo. No se trata de una enfermedad, sino de un desequilibrio en nuestro reloj biológico, conocido como jet lag. El cuerpo necesita entre cinco y siete días para aclimatarse a los nuevos patrones de alimentación y sueño, aunque sus efectos pueden atenuarse si se tienen en cuenta algunas pautas.

El jet lag es un desequilibrio es nuestro reloj biológico (Getty Images).

El jet lag es un desequilibrio es nuestro reloj biológico (Getty Images).

Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard aconseja “reprogramar el estómago” o, en otras palabras, controlar la alimentación evitando determinadas ingestas y sincronizando, en la medida de lo posible, las comidas a los horarios de destino. Esta recomendación de sincronización se hace extensible también a las pautas de sueño.

Los alimentos saludables resultan, por regla general, los más adecuados para reducir los efectos del jet lag. Entre ellos encontramos frutas y verduras frescas, hidratos de carbono o infusiones relajantes, entre otros productos, además, por supuesto, del agua, un elemento fundamental para combatir la deshidratación provocada por las condiciones del aire de la cabina del avión. Beberla en abundancia durante el trayecto -y después- es fundamental, al contrario que las bebidas alcohólicas y estimulantes, cuyo consumo debe evitarse.

Una siestita antes de embarcar.

Controlar la alimentación ayuda a atenuar los efectos del jet lag (Getty Images)

Frutas y verduras

El kiwi, rico en serotonina, una hormona que se convierte en melatonina -que entre otras funciones controla el ciclo del sueño- es un alimento ideal, al igual que la cereza, que ya es en sí misma una de las pocas fuentes naturales de melatonina.

Kiwi, entre otras frutas, ideal para ayudar a combatir los efectos del jet lag (Ollas & Sartenes – Clarín)

Kiwi, entre otras frutas, ideal para ayudar a combatir los efectos del jet lag (Ollas & Sartenes – Clarín)

También la banana, rica en triptófano, ayuda a aumentar la serotonina, lo que contribuye a eliminar el desfase horario, o las bayas de Goji, que facilitan la conciliación del sueño.

El limón, por su parte, resulta muy efectivo para rehidratar el cuerpo. Chupar unas rodajas, tomar una taza de agua caliente con este cítrico o beber un jugo pueden ayudar a reducir el jet lag, al igual que la sandía o las verduras de hoja verde ricas en agua como la lechuga, el apio o las espinacas.

Por el contrario, la sal es un elemento poco conveniente, ya que provoca retención de líquidos y, con ella, se mantiene la hinchazón de las extremidades. Por este motivo, es conveniente reducir su consumo desde días antes de despegar.

Ingrediente clave. Los limones sazonan al lenguado y le imprimen un sabor único. /Foto: Archivo Clarín

Ingrediente clave. Los limones son efectivos para rehidratar el cuerpo. /Foto: Archivo Clarín

Otros de los síntomas del jet lag o las náuseas, tienen en el jengibre a todo un antídoto. Y es que esta planta, además de un importante ingrediente de uso culinario sobre todo en cocinas como la asiática, es muy efectivo a la hora de combatir el mareo.

Al igual que la banana, los carbohidratos -arroz, pasta o papas -, las aves de corral o el pescado son alimentos ricos en triptófano, algo que facilita la conciliación del sueño, lo que convierte su ingesta nocturna en una decisión adecuada.

La banana ayuda a aumentar la serotonina (Istock).

La banana ayuda a aumentar la serotonina (Istock).

Aunque tras un largo viaje estés tentado con un menú fast food, conviene abstenerse. La comida procesada puede reducir los niveles de serotonina, lo que dificulta poder dormir. Si no podés resistirte, acompañalo de un té de manzanilla con un toque de limón o alguna otra infusión relajante.

Deja un comentario