El agua cristalina y la arena blanca recuperaron su esplendor en la paradisíaca isla filipina de Boracay, destino turístico vetado al público por seis meses para frenar la expansión hotelera descontrolada, la contaminación y los vertidos al mar.

Conocida por sus fiestas sin fin, la masificación de esta isla escaló hasta superar el año pasado los dos millones de turistas en poco más de mil hectáreas de territorio, lo que llevó al presidente Rodrigo Duterte a ordenar el pasado 26 de abril la clausura de lo que calificó de “cloaca”.

Varias personas caminan por una gruta en la isla de Boracay (Filipinas). EFE/Mark R. Cristino

Varias personas caminan por una gruta en la isla de Boracay (Filipinas). EFE/Mark R. Cristino

Después de meses en los que fue una isla desierta, sin turistas y con los negocios cerrados, esta semana se inició una apertura piloto con la llegada de alrededor de mil visitantes filipinos para ensayar antes de la inauguración oficial de la nueva Boracay el próximo 26 de octubre.

“El presidente estaba muy enojado por la condición del agua. Ahora está limpia y transparente. También trabajamos en generar conciencia en la gente sobre la importancia de cuidar el entorno”, explica el subsecretario del Departamento de Medio Ambiente, Benny Antiporda.

La idea es transformar Boracay en un ejemplo de turismo sostenible para otros destinos “de moda” en Filipinas, como El Nido, en la isla de Palawan, o Panglao en Bohol, y para “el resto del mundo”, indica Antiporda.

Kenneth, jugador del equipo Beach Boys FC, da toques a una pelota en la playa al atardecer, en la isla de Boracay en Filipinas . EFE/ Mark R. Cristino

Kenneth, jugador del equipo Beach Boys FC, da toques a una pelota en la playa al atardecer, en la isla de Boracay en Filipinas . EFE/ Mark R. Cristino

La situación fue especialmente grave en la playa de Bulabog -célebre por sus fiestas nocturnas y los deportes acuáticos de día- donde varios hoteles construyeron tuberías ilegales para verter directamente sus aguas residuales al mar.

Las nuevas normas son estrictas: prohibido fumar o beber alcohol en la playa o colocar hamacas y sombrillas. Tampoco está permitida la venta ambulante ni dar masajes. Los deportes acuáticos sólo se podrán practicar más allá de los cien metros desde la orilla.

Para algunos las medidas son excesivas, aunque las autoridades aseguran que serán implacables a la hora de aplicarlas, para lo que crearon un grupo de vigilantes civiles que supervisarán la limpieza de las playas y reprenderán a los infractores.

Tirar basura estará castigado incluso con penas de prisión en la nueva Boracay, donde también se limitó la capacidad de turistas a 19.200 por día.

El equipo de disco Piratas de Boracay entrena en la playa en la isla de Boracay en Filipinas. EFE/ Mark R. Cristino

El equipo de disco Piratas de Boracay entrena en la playa en la isla de Boracay en Filipinas. EFE/ Mark R. Cristino

“Estamos felices de que por fin se haya rehabilitado la isla. Creo que es mejor sacrificarse ahora seis meses que hacerlo luego para siempre”, apunta Junthir Flores, que ahora entrena con su equipo de frisbee en la playa sin necesidad de apartar basura ni miedo a cortarse con un cristal.

Según Flores, nacido en Boracay que participó como voluntario en las tareas de limpieza durante el cierre, las playas “recuperaron el aspecto que tenían en los años noventa”, cuando era un niño, antes de la invasión turística.

A pesar de quedarse sin trabajo estos seis meses -trabajaba como recepcionista en un hotel-, Angela Rodríguez está convencida de que había que tomar medidas contra el turismo masificado: “Comían y bebían en el mar y tiraban latas de cerveza al agua”.

Angela Rodríguez pasea a su perro por la playa en la isla de Boracay (Filipinas). EFE/Mark R. Cristino

Angela Rodríguez pasea a su perro por la playa en la isla de Boracay (Filipinas). EFE/Mark R. Cristino

“Ahora está más limpia y se ve hasta más amplia la playa”, antes colonizada por hamacas, barcazas y sombrillas, señala Rodríguez, que recibió la compensación de 270 dólares concedida por el gobierno a los afectados por la pérdida temporal de empleo.

Los hoteles ya empezaron a aceptar reservas, pero sólo podrán hacerlo aquellos que ya hayan obtenido el permiso de las autoridades porque cumplen con los nuevos requisitos en materia medioambiental, como un sistema adecuado de drenaje y tratamiento de basura.

Niños juegan con una tabla de skim en la orilla del mar en la isla de Boracay en Filipinas . EFE/ Mark R. Cristino

Niños juegan con una tabla de skim en la orilla del mar en la isla de Boracay en Filipinas . EFE/ Mark R. Cristino

De los más de 600 establecimientos hoteleros que operaban en Boracay en abril, ahora sólo cuentan con el permiso alrededor de un centenar, aunque desde el Departamento de Turismo aseguran que para el día 26 estarán en funcionamiento todos los hoteles que cumplan con las nuevas normas.

Tránsito por una carretera en construcción en la isla de Boracay (Filipinas). . EFE/Mark R. Cristino

Tránsito por una carretera en construcción en la isla de Boracay (Filipinas). . EFE/Mark R. Cristino

No obstante, las autoridades advierten de que será una “apertura suave” ya que la rehabilitación de la isla no está completa y pidieron a los hoteles que “moderen las expectativas” de sus huéspedes porque la reconstrucción de Boracay no estará completa hasta el año que viene.

La isla de Boracay abre al público por un período de 10 días a modo de prueba tras seis meses de cierre. EFE/ Mark R. Cristino

La isla de Boracay abre al público por un período de 10 días a modo de prueba tras seis meses de cierre. EFE/ Mark R. Cristino

Y es que dar un paseo más allá de las playas es imposible: las obras para ensanchar la única carretera que atraviesa la isla están atrasadas y el tránsito es casi imposible, las veredas están levantadas y la mayoría de los establecimientos siguen enfrascados en tareas de reconstrucción.

Los hoteles y restaurantes en primera línea de playa tuvieron que recortar sus dimensiones ya que las nuevas regulaciones sólo permiten edificar más allá de los 30 metros desde la orilla para respetar la vegetación natural que decora ese paisaje.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here