Cuando el trabajo, la escuela y otras actividades programadas no están sincronizadas con el reloj biológico de una persona, se produce el “jetlag social”, que disminuye el rendimiento, según un nuevo estudio.

Los autores aplicaron un sistema universitario computarizado para monitorear los ritmos y las actividades diarias de casi 15.000 estudiantes durante dos años. Las diferencias más grandes entre el horario de clases y el cronotipo natural estuvieron asociados con un menor rendimiento académico.

Los tipos de personas según el cronotipo

El cronotipo es lo que define a las variaciones de los ritmos circadianos de las personas y se suelen dividir en dos garantes tipos, quienes se encuentran más a gusto la luz del día (“alondra”) o bien quienes se siente más cómodos con la llegada de la noche (“búho”).

“El jetlag social es la falta de coordinación entre el reloj circadiano individual y el entorno por obligaciones sociales, como el trabajo o la escuela”, dijo el coautor Aaron Schirmer, de Northeastern Illinois University, Chicago. “Por ejemplo, un alumno del tipo búho que tiene que despertarse a las 8 AM para ir a clase dos veces por semana será más propensos a padecer jetlag social”, agregó.

Schirmer y su coautor Benjamin Smarr, de University of California, Berkeley, querían evaluar la hipótesis de que los alumnos que prefieren la tarde tendrían un mejor desempeño académico en las clases vespertinas. “Cuando analizábamos los datos, advertimos que se podrían usar para determinar el nivel de jetlag social en poblaciones estudiantiles. Nuestro estudio combinó ambas ideas”, indicó el autor.

En Scientific Reports, el equipo publica los resultados de la información de los servidores del sistema de aprendizaje online de Northeastern Illinois University entre el 2014 y el 2016 para generar perfiles de actividades diarias de 14.896 estudiantes. Esos datos se generaron “independientemente de cualquier estudio, sin cuestionarios, diarios personales o sensores ni las limitaciones asociadas (de costos, humanas, etc.) y los sesgos (recuerdos, inclusión, autoselección)”, agregó.

Las conclusiones

El equipo determinó que unos 4.000 estudiantes eran naturalmente más activos en la primera mitad del día que el promedio y que 3.400 lo eran más tarde que el resto. Sólo el 40 por ciento tenía relojes biológicos que estaban naturalmente sincronizado sincronizados con el programa académico.

El 60 por ciento de los alumnos tenía un jetlag social diario de por lo menos 30 minutos. Esto estuvo asociado con calificaciones promedio más bajas, en especial en los “búhos” que tenían clases más temprano que en los horarios en los que serían más activos naturalmente.

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