Es muy importante hidratarse antes y después de tu entrenamiento, así como también durante el mismo. Y la forma en la que tomás agua mientras hacés actividad física afecta directamente la efectividad de los ejercicios. Es por eso que es importante prestarle atención a esta cuestión.

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como es necesario. Puede ser leve, moderada o grave, según la cantidad de líquido corporal que se haya perdido o que no se haya repuesto.

Si no tomás bastante agua durante el entrenamiento podés experimentar sed, boca seca o pegajosa, no orinar mucho, orina amarilla oscura, piel seca y fría, dolor de cabeza y calambres musculares. Por otro lado, beber demasiado rápido puede provocar náuseas y dolor en el bazo. Así que estate atento a estos tips para que no te ocurra ni lo uno ni lo otro.

Beber agua antes de ejercitarte es tan importante como hacerlo durante el entrenamiento. Por eso, lo mejor es arrancar bien hidratado y tomar pequeñas cantidades en los descansos. Es recomendable ingerir entre 400 y 600 ml de agua o bebida deportiva entre 1 y 2 horas antes de empezar.

Una vez ya arrancaste con el ejercicio, lo que recomiendan la mayoría de expertos es beber en las pausas de los ejercicios en sorbos chicos. Asimismo, también aconsejan que se realicen intervalos regulares durante todo el tiempo que dure la actividad física, por ejemplo, cada 20 o 25 minutos.

En cuanto a la cantidad a consumir, depende de la actividad que se realice y de las condiciones climatológicas. Si el entrenamiento es más cardiovascular o la temperatura y la humedad son altas se suele beber más de lo habitual. No obstante, se sugiere que para una sesión estándard se tomen entre 200 y 250 ml de agua o bebida deportiva en cada pausa. Así se reponen los electrolitos perdidos a través del sudor y la orina y se mantienen los niveles de glucosa en sangre estables.

Bebé siempre de forma regular pese a que no sientas la sensación de sed, porque si en algún momento de la actividad física aparece significa que ya empezó el proceso de deshidratación y podría verse afectado tu rendimiento y tu bienestar.

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