El poliamor es un estado o práctica de mantener múltiples relaciones sexuales o románticas simultáneamente, con el pleno conocimiento y consentimiento de todas las personas involucradas. Un tipo de vínculo que de a poco encuentra su lugar en la sociedad actual, más abierta a la experimentación y que busca romper con los estándares.

Amaia, de 27 años, e Iker, de 28, eran una pareja monógama, pero algo les hizo un clic y de un día para otro su relación dio un giro de 180 grados.

“Iker y yo empezamos siendo monógamos. Pero al tiempo, empecé a desear a otras personas, me gustaban otros. Al principio me sentía culpable, porque siempre nos han enseñado a querer a una sola persona”, explica ella.

“Un día estábamos cenando y le pregunté: ‘¿oye, y si me acostara con Mikel?’”, planteó ella a su pareja. La reacción de él fue un shock por el que casi se atraganta con la comida. Pero antes de irse a dormir y tras haberle dado vueltas a la cuestión, su respuesta fue: “Y por qué no?”.

Una vez tomaron la determinación de pasar de la monogamia al poliamor, su entorno se sorprendió ante el cambio y fueron blanco de análisis, críticas y debates. Amaia cuenta que les han hecho todo tipo de comentarios respecto a su relación: “Desde un ‘yo no podría’ u ‘se pasan de modernos’ hasta un ‘eso es que no estás enamorada de tu novio’”. “Siempre te dicen que si sentís atracción o deseás sexualmente a otras personas es que no querés lo suficiente a tu pareja”, completa.

Que la naturalidad con la que ahora hablan no te confunda, debieron pasar por un proceso de adaptación en el que uno de los pasos más duros fue aprender a sobrellevar los celos. “Claro que los teníamos. Al principio eran más fuertes pero hemos ido aprendiendo a lidiar con ellos, igual que en las relaciones monógamas. En las poliamorosas hay un fuerte compromiso y, sobre todo, una profunda honestidad. Nos lo contamos todo”, indica la joven.

Con el nuevo escenario sobre la mesa, Amia empezó a verse con Mikel (también de 27 años) e Iker conoció a Patricia a través de Tinder.

“Mi pareja principal era Amaia, pero también empecé a tener una relación sexual con Patri”, considera él. En su caso, no existe un intercambio de parejas: Amaia mantiene una relación sentimental y sexual con Mikel y cn Iker, y éste último con la primera y con Patri.

¿Cómo lo logran? Como toda relación, cada uno establece sus propias reglas con las cuales se siente cómodo y seguro. En este caso se pactaron tres normas inquebrantables. “La primera es que tenemos que usar protección siempre (para evitar Enfermedades de Transmisión Sexual). Nunca nos acostamos con nadie sin preservativo. Tenemos prohibidos determinados lugares, como nuestra casa. Y la tercera es la comunicación. Tenemos que ser sinceros el uno con el otro”, resume Iker.

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