Hasta hace pocos años el “chupete electrónico” era solamente el televisor y si bien se ubicaba a los más pequeños durante muchas horas al día frente a la “ pantalla chica”, la posibilidad de tener este aparato disponible las 24 horas del día era imposible.

Pero con la llegada de los smartphones, el “chupete electrónico” también se ha sofisticado, ya que no solo está disponible de manera continua a lo largo del día y de la noche sino que al ser tan pequeño está accesible de manera inmediata para calmar la angustia de los niños o la de los padres y madres.

El desarrollo cerebral en los primeros años de vida se nutre de manera vertiginosa de todos los estímulos que encuentra a su alrededor, por lo que se debería tener el mayor de los recaudos a la hora de elegir qué estímulos se ofrecen a los más pequeños.

La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría recomienda que los bebés de 0 a 2 años no de tengan ningún contacto con la tecnología y de esta manera promover:

Desarrollar mejores relaciones sociales. Porque es en el vínculo de quienes rodean al niño en el que ellos van aprendiendo a regular sus estados de ánimo Al aumentar su capacidad de valorar los vínculos afectivos se redundará a largo plazo en relaciones sociales más ricas y duraderas.

Fomenta la actividad física. Al no estar prestando atención a una pantalla se promueve el interés por explorar el ambiente que lo rodea y en consecuencia se mueve más. Aprender a divertirse en contacto con la naturaleza, respetando los tiempos de esta.

Los celulares brindan la sensación ficticia de inmediatez, todo parece disponible al alcance en segundos. También mantener a los niños de todas las edades alejados lo más posible de los celulares puede contribuir a desarrollar la paciencia, la intuición, la creatividad y el espíritu crítico.

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