De campeón y chico malo de la NBA, a invitado inesperado (o no tanto) en Singapur. Dennis Rodman, que había arribado a primera hora del lunes a la ciudad Estado asiática, siguió de cerca la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un. Y, en una entrevista posterior, rompió a llorar.

Emocionado, recordó su relación personal con el líder norcoreano y se deshizo en elogios hacia la cita. “Es un gran día, estoy muy feliz”, aseguró con la voz quebrada por la emoción.

Con una gorra con el sello de Trump (“Make America great again”, rezaba), Rodman recordó un desencuentro con Barack Obama, cuando le aseguró que “tenía un mensaje de Corea del Norte”. “No importó. Les dije a todos: ‘La puerta se va a abrir'”, agregó Rodman. Y llegaron las lágrimas.

“Es maravilloso, es maravilloso. Cuando dije eso y volví a mi casa, recibí tantas amenazas de muerte. Recibí tantas amenazas de muerte mientras protegía todo. Creía en Corea del Norte”, rememoró Rodman, que tuvo numerosos encuentros con Kim en el pasado.

“Ni siquiera pude regresar a casa. Me tuve que esconder durante treinta días. No pude volver a casa. Pero mantuve la cabeza en alto. Sabía que las cosas iban a cambiar, lo sabía. Fui el único que lo sabía”, expresó el dueño de cinco anillos de la NBA (fue campeón con Detroit Pistons, en 1989 y 1990, y con Chicago Bulls, entre 1996 y 1998).

Y, en la entrevista con CNN, concluyó: “Es un gran día, es un gran día. Estoy tan feliz”.

El Gusano, de 57 años, fue un personaje polémico cuando era basquetbolista, por su juego áspero (figura de los “Bad boys” de Detroit) y sus apariciones escandalosas fuera de la cancha (una relación tormentosa con Madonna, fotos subidas de tono en la prensa norteamericana o varios incidentes policiales).

Sin embargo, su acercamiento al régimen de Kim Jong-un sí resultó inesperado.

Dennis Rodman le canta el Feliz cumpleaños a Kim Jong-un, antes de una exhibición de básquet, en 2014. (AP /Kim Kwang Hyon)

Dennis Rodman le canta el Feliz cumpleaños a Kim Jong-un, antes de una exhibición de básquet, en 2014.

El propio Rodman aseguró que, durante sus visitas a Corea del Norte, se divirtió con el líder norcoreano cantando en karaoke, cabalgando y esquiando. Dio exhibiciones de básquet, la primera en 2013, formó un equipo de ex jugadores de la NBA para una visita posterior y hasta le cantó el “Feliz cumpleaños” al mandamás asiático.

“Es un amigo de la vida”, calificó a Kim, con quien —decía— trabajaba para “romper el hielo”. Desde el Tesoro de los EE.UU., en alguna ocasión lo acusaron de hacerle regalos por miles de dólares al líder norcoreano.

Kim Jong-un y Dennis Rodman. Amigos son los amigos.

Kim Jong-un y Dennis Rodman.

En su última visita, hace un año, le regaló una copia del libro que publicó en 1987 el ahora mandatario estadounidense, “The art of the deal” (“El arte del acuerdo”).

Su viaje a Singapur era un fuerte rumor en las últimas semanas, aunque no se sabía qué haría exactamente allí.

Finalmente, luego de avisar a través de su cuenta de Twitter, llegó este lunes a la noche (hora local) y no descartó cumplir algún papel en las conversaciones entre Kim y Trump. “Estoy feliz de ser parte de esto porque creo que me lo merezco, creo que traigo conocimiento de muchas cosas sobre todo el mundo”, aseguró el ex basquetbolista, que se presentó en el aeropuerto con una remera para promocionar una criptomoneda usada para comprar marihuana.

Esa empresa financió este viaje y el de 2017.

Michael Jordan, Dennis Rodman y Scottie Pippen, las figuras de los Bulls que dominaron la NBA entre 1996 y 1998. (AP/Beth A. Keiser)

Michael Jordan, Dennis Rodman y Scottie Pippen, las figuras de los Bulls que dominaron la NBA entre 1996 y 1998.

Horas más tarde, según informó CNN, el propio presidente estadounidense descartó su presencia en la mesa de negociaciones: “Él me gusta, es un buen tipo. Pero no está invitado”.

A pesar de no tener un rol oficial, Rodman se atribuyó en junio de 2017 la liberación por parte de Corea del Norte de Otto Warmbier, un estudiante universitario estadounidense, que murió poco después de regresar a Estados Unidos tras permanecer 18 meses en una prisión norcoreana. Sin embargo, tanto la familia del joven como los funcionarios negaron que participara de las gestiones.

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