Un proyecto busca repoblar los manglares del delta del Irrawaddy mediante la utilización de drones, por su rapidez y fácil acceso a las áreas del suroeste de Birmania donde hace diez años el ciclón Nargis causó un desastre ecológico.

Un vehículo aéreo no tripulado, diseñado especialmente para la tarea, lanza desde unos 2 metros de altura bolas rellenas con semillas y nutrientes sobre la actualmente tierra arcillosa de la desembocadura del río que vertebra geográficamente el país.

En un sola hora de vuelo, el aparato puede plantar más de 2.000 manglares en un área de media hectárea -un ritmo de trabajo que le tomaría a una persona sobre el terreno más de un día en igualar- y un sólo piloto puede ocuparse de hasta de seis drones a la vez.

Tras tres años de estudio sobre las condiciones de crecimiento de los manglares en el delta y analizar la variedad de planta más idónea, se centraron en buscar una manera de proteger las semillas de los cangrejos.

AP Photo/Khin Maung Win

          Khin Maung Win

“Los drones han sido muy útiles para los trabajos de mapeo y observación, pero ha sido complicada la labor de siembra. La experiencia no ha sido alentadora si lo observadas desde un punto de vista coste/beneficio”, señala el experto en conversación telefónica desde Birmania.

El objetivo inicial es llegar a plantar más de 2 millones de manglares en la región, que, según el Gobierno, sería declarada Parque Nacional para aumentar su protección.

Además de servir como primera barrera de protección para las zonas costeras, los manglares ayudan a combatir el cambio climático debido a que absorben hasta cinco veces más dióxido de carbono que los árboles.

“La situación es muy seria en la región de Ayeyarwady donde cada día se pierden manglares. Tenemos que apremiar o quedará expuesta a ciclones, la crecida del nivel del mar o los efectos del cambio climático”, incide el fundador de WIF.

En mayo del 2008, el ciclón Nargis -con vientos máximos de hasta 275 kilómetros por hora- creó una gigantesca ola frente a la costa suroeste de Birmania que penetró hasta 35 kilómetros en tierra firme.

Al menos 134.000 personas perdieron la vida o permanecen desaparecidas diez años después, según los datos oficiales publicados entonces por la inaccesible junta militar que gobernaba el país y que retrasó la llegada de ayuda humanitaria durante semanas.

Una vista aérea del daño causado por el ciclón Nargis, en Irrawaddy Delta (Birmania). EFE/EVAN SCHNEIDER/ONU

Una vista aérea del daño causado por el ciclón Nargis, en Irrawaddy Delta (Birmania).

El proyecto de replantación busca además la colaboración de las comunidades locales con el objetivo de evitar la tala de los manglares para hacer carbón o convertir el terreno en arrozales.

Los manglares, que contribuyen al aumento de peces y crustáceos, pueden ofrecer una alternativa económica para la empobrecida población y nuevas oportunidades de vida, según la fundación.

“Tenemos que trabajar junto a las comunidades locales, sin ellas no hay razón para plantar los manglares. Es una región muy pobre y sin su ayuda y comprensión los bosques serán talados. Pero no se les puede culpar”, sentencia Fjortoft.

Una familia sentada en los restos de su casa, en Bogale, Irrawaddy Delta (Birmania). EFE/STR

Una familia sentada en los restos de su casa, en Bogale, Irrawaddy Delta (Birmania).

De prosperar el proyecto tras las pruebas de agosto, este podría extenderse a otras regiones del país, como Rangún que pretende ampliar 4.050 hectáreas de manglar con el propósito de crear una ciudad “verde” con atractivo turístico.

Según datos de la organización, Birmania ha perdido más de 1 millón de hectáreas de manglares desde 1980.

Una pérdida de vegetación que influyó para colocar Birmania como la tercera nación peor afectada por los cambios climáticos extremos entre 1997 y 2016, tras Honduras y Haití, según el índice del grupo conservacionista Germanwatch.

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