Dubai es la tierra donde las excentricidades se hacen realidad y el lugar que ha mostrado al mundo que, con dinero, todo es posible. El emirato árabe ha pasado, en menos de un siglo, de ser un desierto árido y muerto a ser todo un oasis donde el lujo y la innovación han instaurado su reino, con los grandes rascacielos como una de sus señas de identidad.

Y es que, dentro de su territorio, se han desarrollado increíbles obras de ingeniería y arquitectura pioneras y a la vanguardia del diseño mundial. Desde la península artificial con forma de palmera conocida como las Islas Palm, pasando por el rascacielos más alto del mundo, el Burj Khalifa, y llegando hasta The World, el archipiélago artificial con forma de mapa mundi.

Cuando a los jeques árabes, la minoría de la población, se les mete una idea entre ceja y ceja, por muy imposible que parezca, la acaban transformando en algo real. En base a estas premisas y circunstancias, era inevitable que Dubai vaya a disfrutar del título de poseer el primer rascacielos giratorio del planeta.

Diseñado por el prestigioso arquitecto David Fisher, este edificio estaba previsto para que se empezará a construir en 2008, pero debido a la crisis económica mundial, nunca comenzaron las obras. En 2017, los impulsores del proyecto aseguran que ya está listo todo lo necesario para empezar a plantar los primeros pilares de la que será una de las joyas arquitectónicas de la historia y estiman que estará finalizada en 2020. Lo cierto es que en septiembre, las obras siguen paralizadas y no hay noticias de que se vaya a empezar a construir próximamente.

En cuanto a las características técnicas y físicas del edificio, este tendrá una altura de 420 metros repartidos en 80 plantas. Cada una de las alturas albergará será una única vivienda cuyo precio rondará los 30 millones de dólares (unos 25.553.700 euros al tipo de cambio actual).

No aptos para aquellos con afinidad para marearse, cada apartamento podrá describir círculos de 360 grados cada 90 minutos, independientemente del movimiento del resto de pisos, lo que ofrecerá a sus residentes una increíble visión panorámica de todo el paisaje de Dubai.

Aunque no se han comprobado las consecuencias de vivir como las peonzas, la velocidad de giro de las casas podrá ser manipulada y regulada según los deseos de los propietarios. Los desarrolladores del proyecto señalan que incluso se puede programar para que gire dependiendo de la posición del sol, algo que permitiría ver tanto el amanecer como el atardecer desde la misma habitación.

Deja un comentario