No hay lugar donde uno pueda sentirse igual, cual Principito surcando el cosmos sobre su asteroide B-612. Faltan sus pequeños volcanes por deshollinar, es cierto, y la rosa y su campana de cristal… Pero ¿dónde más tendría uno la ocasión de subirse a un meteorito real?

En el norte de Namibia, en la granja conocida como Hoba West, yace al aire libre el mayor meteorito del mundo.

Contiene unas 50 toneladas de hierro, más otras 10 de níquel. Rodeado por una pequeña grada circular, cuando uno se encarama sobre él, se produce un fenómeno acústico de lo más curioso: al hablar, la voz adquiere una tonalidad metálicaUno suena como su propia versión robot.

Sobre la superficie del meteorito de Hoba, de 2,7x2,7 m, caben varias personas de pie (S.P.)

Sobre la superficie del meteorito de Hoba, de 2,7×2,7 m, caben varias personas de pie (S.P.)

Se trata de la mayor masa natural de hierro conocida sobre la capa de la Tierra. Y dos peculiaridades más lo convierten en un meteorito único: su forma de pastilla, rectangular, y el no haber originado ningún cráter.

Ello se explicaría porque, al atravesar la atmósfera, se frenó más de lo usual e impactó contra el suelo a baja velocidad (se calcula que a unos 0,32 km/s, cuando lo normal en un objeto de su tamaño serían unos 10 km/s).

La entrada a Hoba West cuesta unos 3 euros, y el breve paseo hasta el meteorito permite disfrutar de un magnífico entorno natural. También se proporciona a los visitantes información científica.

Un cartel de Hoba West advierte, no sin su cuota de humor, sobre el peligro de que caigan meteoritos (S.P.)

Un cartel de Hoba West advierte, no sin su cuota de humor, sobre el peligro de que caigan meteoritos (S.P.)

Poder de atracción

El meteorito recibe a miles de visitantes cada año, muchos de los cuales provienen de Tsumeb, que presume de ser una de las ciudades más bellas de Namibia.

Se trata de la población más próxima al parque nacional de Etosha –una de las mayores reservas de vida salvaje del continente africano–, que además, es famosa por los minerales extraídos de su mina. Varios de ellos, raros y únicos: como la feinglosita, la leiteita y la ludockita.

Galería de minerales de Tsumeb (S.P.)

Galería de minerales de Tsumeb (S.P.)

El combo Tsumeb-Hoba (ubicado a solo 23 km de la ciudad de Grootfontein) atrae no solo a amantes de la mineralogía, sino también sencillamente a personas con curiosidad por las rarezas naturales.

Y en un país con una economía tan poco diversificada (muy dependiente de la la extracción y exportación de minerales, y donde cerca de la mitad de la población vive de la agricultura), los ingresos turísticos llegan como caídos del cielo.

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