Allá por 2015, cuando Kylie Jenner comenzaba a perfilarse como una estrella fuera de la alargada sombra de su familia, los evidentes cambios que había experimentado su imagen física desde que el mundo la conociera por primera vez en el reality ‘Keeping Up with The Kardashians’ siendo una niña generaron un intenso debate entre aquellos que no creían que la pubertad pudiera haber sido la responsable de sus prominentes labios.

La entonces adolescente tardó meses en reconocer que, efectivamente, había recurrido a la ayuda de un cirujano plástico para aumentar el volumen de sus labios, pero solo después de que su hermana mayor Khloé le advirtiera muy seriamente que no podía seguir mintiendo -“o maquillando la verdad”- cuando le preguntaban por su secreto para destacar esa parte de su rostro, que ella atribuía a un uso experto del delineador y el lipstick.

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Sin embargo, tres años después Kylie se ha cansado de visitar a su médico con regularidad y ha optado por un aspecto mucho más natural sin ayuda de retoques.

“Me he deshecho de todas mis infiltraciones”, ha confirmado la estrella televisiva en Instagram después de que varios de sus seguidores se percataran del aspecto diferente que luce en una imagen reciente que había compartido junto a su amiga Anastasia Karanikolaou.

El consenso general, según los mensajes que ha recibido en la sección de comentarios de la plataforma, es que Kylie se ve mejor con labios menos abultados, una opinión que ella también parece compartir. En 2016, durante una entrevista a Allure, la joven -madre ahora de una niña de cinco meses junto a Travis Scott- reconocía que se había excedido con el uso de infiltraciones tras años sintiéndose insegura con su apariencia.

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“Hubo un punto en el que me excedí. Me dejé llevar, sentía que necesitaba aún más. Y entonces todo el mundo empezó a decirme que tenía que parar. Me tocó volver a que lo arreglaran y fue una locura de proceso. Menos mal que no acabó siendo una carnicería”, admitía.

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