Reconócelo, tu también te has quedado hasta tarde viendo un maratón de Merlí, La Casa de Papel, Stranger Things, Narcos o House of Cards, por nombrar solo algunas series.

En la era de los servicios de streaming es aún más fácil caer en las garras de una serie adictiva. La pequeña pantalla se ha convertido en la reina de los hogares y en una de las principales fuentes de entretenimiento que copa nuestras horas, de día y hasta de noche. No te diste cuenta y ya son las dos de la mañana, ¿cómo pudo pasar?.

Pues bien, según los expertos en psicología la culpa de todo esto no es solo tuya sino de los personajes de tus series favoritas. Es la conexión que se establece con ellos lo que te atrapa a la serie.

El cerebro reconoce las emociones humanas de esas personas y, por más que sepa que se trata de una interpretación, se vincula de forma muy fuerte a las mismas. Si el personaje siente desamor o miedo, el mismo que experimentaste vos en algún momento, tu mente lo identifica y te acerca emocionalmente a él. Es decir, que la empatía es la responsable directa que no puedas apartar la vista de la pantalla.

El apego que podés llegar a sentir por la historia no solo se relaciona con el hecho de haber experimentado sentimientos o vivencias parecidas a la de los personajes, también se debe a la solidaridad emocional.

Esa no es la única razón de tu adicción a las series. Otro motivo tiene que ver con la forma en la que está grabada. Cuanto más control obtiene el director sobre una escena, más atrapante se vuelve y más es más difícil de dejar de mirarla, según una investigación liderada por el psicólogo Uri Hasson y su equipo de la Universidad de Princeton.

En esa línea, otra de las claves para mantener la atención son las ráfagas visuales. Las series actuales se caracterizan porque la imagen salta continuamente de una escena a otra o, dentro de la misma, el plano de cada personaje varía de forma constante.

Resulta que esa técnica es la que no te deja apartar los ojos de la pantalla, según afirma el psicólogo y profesor de Estudios de Medios en la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey. Estados Unidos) Robert Kubey. “El corte rápido o el montaje rápido hacen efecto directamente en nuestra biología”, expresó.

Esta forma de rodar hace que se activen nuestros sistemas de de reflejos y alerta, los que son responsables de nuestra capacidad de reaccionar a movimientos espontáneos. Eso te hace pensar que si dejás de mirar en algún momento podés perderte algo.

Finalmente, otros que se llevan parte de la responsabilidad son los guionistas. El conocido ‘cliffhanger’, ese momento al final del episodio que te deja con ganas de más, es el que pica tu curiosidad para que desees seguir mirando. Todo ese cóctel de factores te hace muy difícil evitar la tentación de ponerte frente a una pantalla y dejarte llevar por las historias.

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