Gabriel Soto asegura no estar pasándola muy bien tras su separación de su aún esposa, Geraldine Bazán. El actor abrió su corazón y habló de lo duro que han sido para él los últimos meses, luego de mudarse de la casa donde vivía junto a Geraldine y sus dos hijas —Elisa Marie, de 9 años, y Alexa Miranda, de 4—, residencia que ahora solo ocupan la actriz y las niñas.

Gabriel y Geraldine iniciaron el proceso de su separación en julio del 2017. Pero no fue sino hasta noviembre cuando el actor lo confirmó públicamente. Esta relación se vio empañada por el tremendo escándalo por la paternidad el hijo de Marjorie de Sousa, que como era de esperarse, se demostró que no es hijo de Soto, sino de Julián Gil. También se rumoró que Gabriel le habría sido infiel a Geraldine con Irina Baeva, con quien protagonizó la telenovela Y vino el amor, que se transmitió entre agosto del 2016 y febrero del 2017.

“Sí, todo el mundo ve del lado de la mujer. Yo en este caso creo que por mi moral, el lado que yo quiero ver bueno mío, pues yo me salí de la casa, les dejé la casa, el coche, las nanas; yo no iba a cambiarles el modo de vida a mis hija por un problema de los papás. El hecho de salir de casa, no tener tus cosas, no tener tus comodidades, buscar departamentos, estar al principio del proceso, estar en hoteles y después encontrar un departamento no es nada sencillo”, dijo el actor a People en Español.

Abundó más sobre lo complicada que es su vida ahora que vive solo.

Abundó más sobre lo complicada que es su vida ahora que vive solo.

“Son muchas cosas que evidentemente como hombre y mucha gente no lo ve, sí batallas. Todo el servicio de las nanas y del apoyo doméstico que son parte de la familia, son gente que están dedicados a la educación de nuestras hijas. La postura del hombre, no tener el servicio, desde dónde lavar la ropa, de hacerte de comer [es difícil]. Obviamente te lo digo por el trabajo, hasta hace un par de semanas terminé la novela (Caer en tentación) y pues, digo, sé lavar, sé cocinar, planchar. Pero no es lo mismo cuando tienes servicio y cuando tienes la ayuda a cuando lo tienes que hacer tú solo; no tienes tiempo de hacerlo, estás grabando [de] 8 de la mañana a 12 de la noche y cuando llegas a casa lo menos que quieres hacer es hacerte de cenar”.

“Extraño mucho a mis hijas, el verlas todos los días”, expresó. “Pero el tiempo de calidad que les doy y es el adaptarnos a lo que está pasando. Afortunadamente, estamos muy cerca, vivimos en la misma zona. No es ni el primero ni el último matrimonio que pasa por esto y finalmente[…] con respeto y con esta manera civilizada de llevar las cosas, la vida continúa”.

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