“No estoy bien, pero estoy tratando. Necesito ayuda”, reconoció Harvey Weinstein este miércoles a la tarde en un diálogo informal con reporteros gráficos que lo fotografiaban mientras salía de la casa de su hija Remy, en Los Angeles. Esa misma mañana, la joven había llamado a la Policía para reportar que su padre estaba deprimido y con pensamientos suicidas.

En un intento por minimizar la gravedad de las denuncias en su contra, el cofundador de Miramax afirmó: “Todos cometemos errores. Espero tener una segunda oportunidad”.

Mientras entraba a una camioneta y se retiraba, Weinstein le dedicó un mensaje a los paparazzi. “Siempre he sido leal con ustedes, no como todos esos malditos malparidos que los tratan como mierda. He sido un buen hombre”, dijo, con la esperanza de recibir un trato benevolente por parte de los medios.

Horas más tarde, el productor viajó en avión privado a Arizona, donde se internó en una clínica para tratar su adicción al sexo, según informó TMZ. El programa dura 45 días y cuesta unos 40 mil dólares a la semana.

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