Muchas veces el brillo del éxito anula el esfuerzo que las personas han tenido que realizar hasta llegar a triunfar en su profesión, sea la que sea. Los actores son especialmente proclives a que sus admiradores crean que su trayectoria ha resultado fácil. Y de ello no se ha librado Jon Hamm, el actor estadounidense que inmortalizó al publicista Don Draper en la serie Mad Men, ganó dos Globos de Oro en 2008 y 2016 y se convirtió en el prototipo de triunfador dentro y fuera de la pantalla.

Una de las curiosidades que revela en la entrevista es cómo Jon Hamm llegó a tomar contacto con el mundo del cine. Necesitado de dinero y de un trabajo, una amiga le ofreció sustituirla en el que ella quería abandonar, justo en el departamento de diseño de producción de una productora de películas de porno blando, esas en las que nunca aparecen escenas sexuales explícitas. “Había perdido mi trabajo en un catering y mi amiga me dijo que me quedara con el suyo. ‘No sé cómo se hace’, le contesté”. Al final el tema iba de mover cosas de un lado para otro. Hamm llegó el primer día, anunció que era el nuevo encargado de diseño de producción y “nadie pestañeó”, según ha declarado él mismo.

El 2015 significó para Jon Hamm el fin de la serie, su ingreso en un centro de rehabilitación, la ruptura de su matrimonio con la actriz y guionista Jennifer Westfeldt tras casi dos décadas y el momento en el que se desvelaron detalles de su época de estudiante universitario en Texas y de cómo su participación en las novatadas de una fraternidad le llevaron a tener serios problemas con la justicia.

Sobre este último episodio prefiere no entrar en detalles y habla de “sensacionalismo”. Después zanja esta etapa con un contundente: “Fui absuelto. Estaba atrapado en una situación, era un niñato estúpido en una situación estúpida. Salí de allí”.

Escena de la serie 'Mad Men', que catapultó a Jon Hamm a la fama.

Escena de la serie ‘Mad Men’, que catapultó a Jon Hamm a la fama.

Su niñez tampoco resultó sencilla y pudo tener que ver en su rebeldía de juventud. Hamm es el único hijo de Deborah, una secretaria que se había divorciado de su padre, Dan, cuando él tenía dos años. Era con ella con quien vivía cuando enfermó y el cáncer acabó con su vida cuando tenía solo 36 años. “Murió tan rápido”, dice Hamm. “Un cáncer de colon invasivo, agresivo y fatal”. El conocido intérprete tuvo que irse a vivir con su padre que tenía un negocio de camiones, dos hijas de un matrimonio anterior y poca empatía para brear con un hijo dolorido al que ofreció el silencio por respuesta. “No era realmente capaz”, explica el actor con naturalidad en la entrevista, “son esas cosas que ocurren: no sabes qué decir, así que no dices nada. Ahora sabemos que es mejor decir algo, conectar, estar disponible en lugar de entrar en otra habitación y mirar por la ventana. Mi padre había perdido dos esposas (su anterior mujer también falleció); era un hombre muy triste. Tenía sus propios problemas. Estamos hablando de 1980. Me dieron un libro titulado Qué hacer cuando muere un padre, y pensé: ‘Está bien, leo este libro y supongo que estoy arreglado”.

La cosa no fue tan sencilla. Pero su padre sí cumplió el deseo de su madre y en cuanto tuvo edad envió a Jon a estudiar al colegio en el que hubiera querido inscribirle su madre. Allí fue uno de los pocos estudiantes que no pertenecía a una familia adinerada y se granjeó la amistad de niños de clase media y de sus familias, algunas de cuyas madres ejercieron como tal con el actor, entonces un niño de doce años. Echaba de menos a su madre y quería a su padre a pesar de todo. Pero todavía le esperaba una nueva pérdida y en 1991, cuando se encontraba inmerso en sus problemas legales por las novatadas universitarias, su padre también murió debido a las complicaciones causadas por una diabetes. “Tuve que consolidar mi propia salud mental y convertirme en mejor persona, y estoy feliz de haberlo conseguido”.

Todavía tuvieron que pasar bastantes años hasta que Hamm pudo llamarse actor pero su camino había empezado moviendo trastos para una productora de cine porno y su futuro se había esculpido a fuerza de sobreponerse a varapalos que todavía rememora con poco disimulada tristeza.

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