La fama es una fuerza demasiado poderosa para cualquier persona, pero sobre todo para un adolescente. Willow Smith es la última en poner el foco sobre las dificultades que jóvenes como ella pueden llegar a pasar cuando el peso del éxito se empieza a acumular sobre sus hombros.

“Honstamente, siento que llegó un punto en el que perdí la cordura”, dice Smith sobre un oscuro periodo de su adolescencia en el segundo episodio de Red Table Talk, el programa que la cantante presenta junto a su madre, Jada Pinkett-Smith, y su abuela, Adrienne Banfield-Norris, desde el pasado 7 de mayor en Facebook Watch. La premisa del show parte de tener a tres mujeres de tres generaciones distintas debatiendo sobre un abanico de temas muy amplio y con invitados puntuales.

Smith confiesa frente a Pinkett-Smith y Banfield-Norris que se sintió algo desorientada tras el éxito del single “Whip My Hair”, el mismo que en 2010 la convirtió momentáneamente en una sensación infantil a escala internacional.

“Fue después de todo aquello con ‘Whip My Hair’ cuando dejé de dar clases de canto y estaba como en ese área gris en el que me preguntaba, ¿quién soy? ¿tengo un propósito? ¿hay algo que pueda hacer diferente a esto?“, recuerda Smith en el programa. “Después de la gira, la promoción y todo eso, querían que terminara mi álbum y yo les dije, ‘No voy a hacerlo’. Cuando se calmaron las cosas, empecé a escuchar un montón de música oscura. Fue todo una locura. Estaba atrapada en un agujero negro en el que me cortaba y hacía cosas muy locas”.

Pinkett-Smith reacciona sorprendida a la confesión de su hija y revela que desconocía que Smith se hubiera hecho jamás daño a sí misma. La joven cantante admite entonces que nadie salvo una amiga cercana sabían nada acerca de su estado emocional, ni tan siquiera su padre, Will Smith, o sus hermanos mayores, Jaden y Trey.

“Quiero decir, es que ni las puedes ver”, dice Smith en referencia a las marcas de los cortes en sus muñecas. “Por aquí todavía queda algo. Por un momento, perdí mi cordura totalmente. Nunca hablo sobre ello porque fue un periodo extraño y breve de mi vida, pero tienes que conseguir salir de él”.

Preguntada por ello, Smith cuenta también que cree que empezó a hacerse daño a sí misma porque era la única forma de hacer tangible su profundo dolor emocional. Una vez fue consciente de que lo que estaba haciendo era fruto de su estado psicótico, dejó de hacerlo. Según Smith, han pasado cinco años desde la última vez que se cortó.

“Bueno, pues yo no tenía ni idea”, dice Pinkett-Smith. “Nunca vi señales de que estuviera pasando”.

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