Mirando hacia la enorme construcción, Erol Baytas sacude la cabeza.”No creo que sobreviva otro invierno”, admite, con tejas rotas y tablones esparcidos a sus pies.

Construido a finales del siglo XIX en una isla frente a Estambul, esta estructura única de seis pisos sirvió alguna vez como hogar para los huérfanos de ortodoxos griegos hasta que fue cerrado a principios de los años 60.

Y cinco décadas después, el dilapidado orfanato Prinkipo corre el riesgo de colapsar.

Para intentar salvar este tesoro arquitectónico –descrito como la construcción más grande de Europa y la segunda más grande del mundo— la ONG Europa Nostra para el patrimonio mundial lo puso en la lista de los siete sitios en mayor peligro del continente.

“Es un milagro que todavía este en pie”, dice Baytas, que pasó más de 30 años cuidándolo.

Situado en la cima de un monte, en Buyukada, una de las islas Príncipe en el mar de Mármara, queda a 90 minutos en ferry desde el centro de Estambul.

De casino de lujo a orfanato

Originalmente había sido concebido como un hotel casino de lujo. Y como tal, el edificio había sido concedido a la firma Compagnie des Wagons-Lits, la empresa de viajes que históricamente operó el Expreso de Oriente.

El objetivo era atraer a los viajeros adinerados de Europa que se apretujaban en Estambul en grandes números en los años más gloriosos de la Belle Epoque, muchos de ellos llegados en el famoso tren.

Diseñado por Alexandre Vallaury, el arquitecto franco-otomano detrás del hotel Pera Palace de Estambul, el hotel fue terminado en 1898, pero nunca logró obtener una licencia para funcionar por parte del sultán Abdulhamid II, debido a que consideraba que sus actividades de apuestas y juego eran inmorales.

Architectos examinan el antiguo orfanato. / AFP

Arquitectos examinan el antiguo orfanato.

Con sus grandes planes por el piso, la estructura de madera fue vendida a la esposa de un banquero adinerado de la minoría griega en la ciudad, que se lo entregó a la Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.

Y en 1903, el patriarcado lo convirtió en un orfanato que se ocupó de cuidar a 5.800 niños huérfanos ortodoxos griegos.

“Era sin duda el lugar más bello en Estambul”, dice Yani Kalamaris, 83, que vivía y trabajaba en el orfanato como maestro entre 1955 y 1961.

El orfanato fue cerrado por las autoridades turcas en abril de 1964, oficialmente sobre argumentos de sanidad en un momento en el que arreciaban las tensiones entre Ankara y Atenas por Chipre.

Hoy, la minoría ortodoxa griega, que ronda en unos 3.000, en Estambul está decidida a salvar la estructura.

“Ese edificio es parte de toda Turquía, del pueblo de Estambul, de la cultura local”, dice Apostolos Poridis, el jefe de arquitectos del patriarcado.

“Su arquitectura es parte de la memoria, hay que proteger al edificio y pasarlo” a otras generaciones, dijo.

Pero el pedido llega otra vez en momentos de tensiones frescas entre ambos países sobre una variedad de temas, como la protección del legado bizantino y griego en Estambul.

“Perdimos tiempo, pero todavía no es demasiado tarde”, dice Piet Jaspaert, vicepresidente de Europa Nostra.

Este verano (boreal) un grupo de expertos visitará el sitio para determinar cuánto trabajo necesita hacerse para renovarlo, y el costo aproximado, una cifra que los medios turcos acercan a los 50 millones de dólares.

“La estructura principal está sólida, pero el gran problema es el techo”, dice Poridis.

Antes de empezar con las obras, es necesario instalar un techo antes de que llegue el invierno.

“Me gustaría verlo reconstruido en su esplendor del pasado, una vez más”, dice Kalamaris.

“Espero que ocurra pronto”.

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