Diversos estudios científicos a lo largo de las últimas décadas y en distintas parte del globo coinciden en que las crisis en las economías de los países tiene un impacto directo en la salud de las personas. En particular los cardiólogos alerta sobre los riesgos para el corazón.

Sensaciones como incertidumbre, ansiedad y angustia son algunas de los factores que inciden en la salud cardiovascular y esto valió la advertencia de los expertos. Trabajos académicos realizados en diversos países como Grecia, Irlanda del Norte y la Argentina comprobaron esta premisa.

Estos estudios permitieron establecer un vínculo entre el estrés psicosocial -es decir el que se genera a partir de la interacción social de las personas- y un mayor riesgo de enfermar. En particular, las investigaciones constataron un aumento de la morbi-mortalidad por causas cardiovasculares en períodos de incertidumbre financiera.

“Un contexto marcado por el aumento de las tasas de desempleo, la reducción de los salarios, el recorte de pensiones y la disminución de los niveles de satisfacción de vida, sumados a menores presupuestos en áreas de atención sanitaria y bienestar social, es capaz de causar serias consecuencias en términos de salud de una población”, consignaron desde la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC). Estas dos entidades sugirieron al Estado que actúe “con diligencia para evitar los posibles efectos adversos de la incertidumbre financiera sobre la salud cardiovascular”.

Para hacer frente a “estas consecuencias de las crisis económicas es importante garantizar el acceso a servicios de salud de calidad, mejorar las estrategias de prevención y controlar los factores de riesgo a nivel individual y poblacional”.

Y propusieron: “Una pronta respuesta frente a las situaciones de inestabilidad económica requiere de un sistema temprano de información basado en el monitoreo de los problemas prioritarios de salud, incluyendo las enfermedades cardiovasculares. La realización de encuestas nacionales y comunitarias regulares son métodos accesibles para proveer información precisa sobre cómo la morbi-mortalidad por enfermedades cardiovasculares está cambiando en el contexto de una crisis económica. También es necesario reforzar los servicios de atención sanitaria destinados a paliar el estrés psicosocial”.

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