Está comprobado que el clima influye en nuestro estado de ánimo. De hecho, a la mayoría de nosotros, por mucho que nos guste ver la lluvia caer tras el ventanal, nos afecta en cierto modo la llegada de los días grises y lluviosos.

El conocido refrán “al mal tiempo buena cara” no aclara qué cara hay que poner cuando el mal tiempo dura demasiado. Es que una cosa es pasar un día en casa, tomando algo caliente mientras vemos desde adentro la lluvia caer, y otra muy distinta es que día tras día no pare de llover.

Debido a que actuamos de manera diferente acorde a los estímulos que recibimos, también el impacto de los colores de las edificaciones, la luz artificial dentro de casa porque no hay sol, además de que el día es más corto, influyen en nuestro estado de ánimo y tienen consecuencias en nuestra conducta.

De hecho, hay países que tienen tasas más elevadas de suicidio que otros, en las que, según varios estudios, inciden los factores climáticos. Pero al menos ellos están están expuestos a esa “situación climática” desde su nacimiento.

La combinación de frío, lluvia y viento, típica de los climas invernales, provoca en muchas personas lo que se conoce como trastorno afectivo estacional o Seasonal Affective Disorder (SAD). Muchos bromean que no es casual que en inglés sad signifique triste. Se cree que los que sufren este trastorno pueden sentirse particularmente afectados por la falta de luz durante los meses del año más oscuros. De hecho, estudios demostraron que cuando estas personas se exponen a la luz del sol, en especial en horas de la mañana, tienden a sentirse mejor.

Lo que nos sucede en estos días feos, “tal vez no sea solo de tristeza, puede ser también irritabilidad, con más facilidad que de costumbre”, aclara la especialista. Y agrega que también hay un tema vinculado al reloj biológico, el cuerpo está preparado para recibir temperaturas de 20 grados con la energía del sol, muchos días en los que eso no sucede, puede ser un factor de desgano y de mayor cansancio.

Por supuesto que a las personas que tienen un problema reumático o traumatológico, el mal clima les genera mayor dolor o molestias físicas; eso hace que no se rehabiliten con rapidez y que el desánimo se deba, además del clima, al dolor que se agudiza en estos días.

A esto se suma que en la calle la gente se choca con los paraguas, que a su vez se doblan o se rompen con el viento; el calzado y la ropa se mojan, lo que nos hace sentir frío e incomodidad; y en un solo día, la sumatoria de estos pequeños inconvenientes acumula una cantidad de energía negativa que termina por afectarnos.

“Tener la ropa mojada produce un sentimiento de sufrimiento, la persona presiente que por eso se va a enfermar, no puede volver rápido a su casa a cambiarse y se tensiona durante muchas horas inconscientemente”, explica la psicóloga, y agrega que en las mujeres se suma el tema de la estética que causa efectos de agresión y enojo, por ejemplo el cabello con frizz, entre otras varias cosas.

En el caso de las amas de casa, además, sus tareas se ven obstaculizadas por la lluvia. Ir a buscar a los chicos a la escuela no es nada fácil sin auto y con lluvia constante, o salir a hacer las compras, o no poder lavar la ropa. “Salir de la habitualidad es otro factor que altera a las personas a quienes la rutina apacigua y calma”.

Cómo combatir una racha de días feos

– Vestir ropas y accesorios de colores vivos. Aunque parezca insignificante ya vimos que el color influye en nuestro estado de ánimo.

– Ser precavido. Llevar paraguas y botas de lluvia (de colores) cuando hay amenaza de lluvia, para evitar mojarse, fastidiarse y enfermarse.

– Tomar infusiones calientes. Agregar canela, jengibre y otras especias.

– Escuchar música “feliz”. Cada uno sabe cuál es el tipo de melodía que le aporta energía positiva y además, la tenemos en el celular si estamos fuera de casa.

– Salir igual. No encerrarse en casa porque llueve.

– Lavar igual. Llevar a secar la ropa al lavadero o comprar un tender con calor.

– Cocinar. Si te quedás en casa, reemplazá las actividades de limpieza por repostería. El aroma de algo rico también mejora nuestro estado anímico.

– Si sos corredor, no interrumpas tu entrenamiento. Salí a correr igual con la ropa adecuada, y volvé rápido a casa para darte una ducha caliente.

La especialista explicó que “la idea es que el mal tiempo no nos paralice o tengamos más chances de ponernos tristes”. Si sabemos que el mal tiempo nos pone muy mal, tratemos de tener siempre un plan B a mano. Reemplazar las actividades usuales por otras que nos pongan de mejor humor para combatirlo con buenas herramientas.

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