Un matrimonio de jubilados acumuló hasta 27 millones de dólares a lo largo de casi una década, luego de que descubrieran un truco matemático que les permitió sacar provecho de la lotería estatal aunque no ganaran.

Se trata del matemático Jerry Selbee y su esposa Marge, ambos residentes del estado de Michigan, quienes desde el año 2003 debutaron en el mundo de las loterías al probar fortuna con la recién lanzada Winfall, según recoge un amplio reportaje del Huffington Post.

El boleto de Winfall costaba solamente un dólar y prometía entregar dos millones a quien acertara 6 números del 1 al 49. Si nadie ganaba el gordo durante un tiempo y este superaba los 5 millones de dólares, entonces se repartía entre los que acertaran 5, 4, 3 o incluso 2 números, lo que se conoce como ‘roll-down’.

Selbee descubrió eventualmente que al comprar miles de boletos y hacer algunos cálculos podría ganar mucho más de lo que gastaba. En el siguiente ‘roll-down’, la pareja gastó un total de 3.400 dólares en boletos, pero terminó ganando 6.300. En un segundo intento, obtuvieron 15.700 dólares tras apostar casi la mitad, 8.000.

Mientras más boletos compraban, aumentaban las probabilidades de ganar. El único problema radicaba en que solo se podían imprimir 10 boletos a la vez, lo que obligaba a la pareja a pasar horas y horas delante de las máquinas expendedoras y la curiosa mirada de los cajeros.

El matrimonio se dedicó a jugar y reunir dinero hasta que la lotería fue cancelada en 2005. No obstante, en Massachusetts habían lanzado una similar, la Cash WinFall, y los Selbees no tardaron en centrar su atención a esta última.

Según el Post, los esposos lograron ganar en total 27 millones de dólares jugando a la lotería en dos estados, primero en Michigan y luego en Massachusetts, hasta que la última también fue cerrada en 2012.

Antes de ser ‘descubiertos’ y tildados de estafadores por la prensa, la ganancia neta que la pareja obtuvo alcanzó los 7,75 millones de dólares. Finalmente, ambos decidieron abandonar estas prácticas en el año 2012, tras varios artículos del diario The Boston Globe.

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