El estruendo, y el eco que lo persigue, cortó la madrugada del lunes como un sable, aunque nadie pudo escucharlo. El glaciar Perito Moreno, ubicado en la provincia de Santa Cruz, a 2.000 kilómetros de Buenos Aires, rompió el tradicional puente por cuarta vez en lo que va del siglo y muchas de las personas que viajan para presenciar el fenómeno y esperaban pacientes, se quedaron con las ganas. El segundo hielo eterno más grande de Argentina congrega a un millón de visitantes al año y convierte al Parque Nacional Los Glaciares en el segundo más concurrido del país, detrás de las Cataratas del Iguazú.

Más de 6.000 personas se prepararon para lo que iba a ser una de las rupturas más espectaculares de la historia. Incluso muchas viajaron especialmente para la ocasión luego de que el sábado a las 8.40 se anunciara la filtración de agua que termina con el desprendimiento. Sin embargo, la naturaleza se reservó el espectáculo para sí misma y no existen imágenes del fenómeno.

Hasta el intendente del Parque Nacional, Germán Solveyra, se lo perdió. Afirmó a la agencia Télam que no podía especificar la hora en que el arco de hielo formado por el Brazo Rico y el Canal de los Témpanosse se desplomó “ya que a partir de las 22 horas (del domingo) la zona fue liberada de público”. El hombre también sostuvo que “no hubo mucho ruido ni una gran caída única por lo que pudimos apreciar y según las experiencias anteriores”.

La discreción distingue a esta ruptura de las anteriores. El 14 de marzo de 2004 ocurrió a las 19.10 y tras 16 años de espera. El proceso había empezado para sorpresa de muchos que creían que ya no volvería a ocurrir y la filtración se mantuvo durante 75 horas. El13 de marzo de 2006, a las 23 horas, las paredes de hielo que alcanzan los sesenta metros de altura, volvieron a caer y generaron un estruendo que se percibe con retraso desde las pasarelas instaladas para su observación. La oscuridad impidió que el fenómeno pueda registrarse con imágenes de calidad y un frente de tormenta complicó la vigilia.

El 9 de julio de 2008 ocurrió a las 11.20 de la mañana. Fue la única que se produjo en invierno y en medio de una intensa nevada. A pesar de que se trataba de un día festivo -esa fecha se conmemora la independencia de Argentina- apenas 40 personas fueron testigos del fenómeno que se produjo luego de que el desnivel entre los dos lagos alcance los nueve metros. El 5 de marzo de 2012 también cayó mientras todos dormían, a las 3.45 de la mañana. En esa oportunidad, la administración del parque impidió que la gente pernocte en el lugar, por lo que no hay fotos ni videos del fenómeno. El más reciente se produjo el 11 de marzo de 2016 a las 10.56 de la mañana, ante la presencia de cientos de afortunados. “Es impresionante. Todavía siguen cayendo grandes bloques de hielo. Estamos muy felices que la gente pueda apreciar esta maravilla de la naturaleza”, afirmó el entonces intendente Carlos Corvalán.

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