Una marca referente en el mercado de las cámaras fotográficas sorprendió con el lanzamiento de la Nikon P1000, que rompe todos los récords de zoom alcanzados por un dispositivo de su tipo hasta la fecha. La clave está en su objetivo de 125 aumentos cuyas distancias focales oscilan entre los 24mm y los ¡3.000 mm! Esta bestia de la óptica puede fotografiar con detalle incluso la superficie de la Luna.

De hecho, algunos aficionados a la astrofotografía ya estarán esperando impacientes a que salga a la venta. No en vano con su predecesora, la Nikon P900, que equipaba un zoom de 83 aumentos hemos visto incluso vídeos que muestran con claridad los anillos de Saturno o la Estación Espacial Internacional.

Lo cierto es que más allá de que Nikon se apunte un tanto con ese récord, esta cámara puede tener bastante sentido para algunos aficionados y profesionales de la fotografía. No olvidemos que los objetivos para cámaras profesionales de mayor alcance que se han producido tienen una distancia focal de 1.700 mm. La mitad prácticamente que el que equipo Nikon.

Evidentemente, nadie espera que la calidad óptica de este objetivo sea tan buena como las que es posible alcanzar con un teleobjetivo profesional para cámaras réflex o sin espejo. Pero su alcance puede convertirlo en una herramienta útil siempre que disparemos fotografías a plena luz del día.

Esto se debe a que el sensor de imagen de 16 megapíxeles de la Nikon P1000 es diminuto, 1/2.3 pulgadas. Más o menos del tamaño que el de algunos teléfonos. Pero ese tamaño a la vez es necesario para que un objetivo de tal alcance pueda incorporarse al cuerpo de una cámara. De hecho, incluso a pesar de ese diminuto sensor, que reduce el tamaño del objetivo, la cámara pesa un kilo y medio. Más que algunas cámaras profesionales con un objetivo ligero incorporado.

Algo bastante peculiar si tenemos en cuenta que se trata de una cámara tipo Bridge con un objetivo fijo. Otro aspecto peculiar para este dispositivo con un sensor de imagen tan pequeño es su precio. En España, por ejemplo, se comercializará a unos 1.000 euros cuando se ponga a la venta en septiembre.

La luminosidad del objetivo oscila entre f/2.8, una buena cifra, y f/8 . Como era de esperar la estructura óptica es bastante compleja: 17 elementos en 12 grupos (cinco lentes ED y un lente Super ED). Algo que también se agradece es que cuente con un apartado para usar un flash externo.

Pero todas estas características nos dicen poco. Habrá que ver hasta que punto ese sensor diminuto, que esperemos que Nikon haya optimizado para sacarle todo el partido, y ese brutal teleobjetivo logran fotografías y vídeos que puedan satisfacer a muchos aficionados y a algunos profesionales interesados en un zoom de tanta magnitud.

De lo que no hay ninguna duda es que estamos ante una cámara que muchos querrán probar para ver cómo se ve el mundo con un objetivo de 3.000mm. Por cierto, la cámara puede alcanzar mediante interpolación de software los 12.000 mm. Aunque algo nos dice que esto es una curiosidad y no debemos esperar fotos de gran calidad usando esa función.

Nos gustan detalles como que Nikon haya introducido un modo de escena para fotografiar la Luna y otro para fotografiar aves. También la conectividad Wi-Fi, inevitable a estas alturas, que es imprescindible para todos los que quieran disparar en remoto su cámara desde su smartphone. Algo que en fotografía de naturaleza es bastante útil.

Si la Nikon P900 prácticamente ha creado un género de vídeos en Youtube, hay más 279.000 sobre esta cámara, en el que cazadores de aviones o aficionados a la astrofotografía muestran todas sus maravillas, es de esperar que la Nikon P1000 lleve la fiebre por acercarnos a los límites de la óptica más lejos aún.

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