El joven Sam Ballard se quedó tetrapléjico después de que en 2010 se comiera una babosa tras haber hecho una apuesta con sus amigos. El joven, que entonces tenía 19 años, se encontraba con un grupo de amigos en un jardín de Sidney (Australia) cuando uno de ellos le desafió.

Tras comerse al animal, el joven comenzó a sentirse mal y fue llevado al Hospital Royal North Shore, donde se le diagnosticó infección pulmonar debido a que la babosa estaba infectada por Angiostrongylus cantonensis.

Una de las babosas australianas similares a las que consumió Sam.

Una de las babosas australianas similares a las que consumió Sam.

Según medios locales, Sam contrajo “meningoencefalitis eosinofílica” y cayó en coma durante 420 días. El joven se había quedado tetrapléjico.

Ahora con 28 años, Sam sufre ataques y no puede controlar la temperatura de su cuerpo. Además, tiene que ser alimentado por un tubo.

Los amigos Sam juntaron fondos para su tratamiento.

Los amigos Sam juntaron fondos para su tratamiento.

La madre de Sam asegura que su hijo “está devastado, cambió su vida para siempre, cambió mi vida para siempre. Es enorme. El impacto es enorme“.

Sus amigos recaudaron dinero para que tuviera la atención que precisa las 24 horas al día, los siete días a la semana, y en 2016 le aceptaron un subsidio por discapacidad. Sin embargo, el año pasado le redujeron la cuantía, pasando de 490.000 dólares a 135.000, lo que ha provocado que la familia se endeude. Ahora, se enfrentan al Gobierno de Australia para que no realice recortes en este tipo de prestaciones.

Sam Ballard, a los 18, previo a aceptar la apuesta.

Sam Ballard, a los 18, previo a aceptar la apuesta.

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