No importa la transpiración, la falta de maquillaje ni la celulitis que asoma debajo del short, el gimnasio siempre fue tierra de levante. Es que el ambiente distendido, las endorfinas post ejercicio y la poca ropa ayudan cuando se trata de conseguir algo más que unos abdominales esculpidos.

De hecho, la pronosticadora de tendencias WGSN señaló en uno de sus últimos informes que los gimnasios aprovecharán esa faceta y se convertirán en “los nuevos bares”.

Los gimnasios suman alternativas para consagrarse como lugares de "levante"

En Lovercise, después del relax el salón se ilumina con velas y hasta incluye un combo afrodisíaco. (Foto: Facebook Lovercise)

La tendencia ya se vislumbra en algunas ciudades. En Londres, por ejemplo, los solteros y cultores del fitness que quieren encontrar pareja eligen una clase: Lovercise. Al ingresar, se les entrega una pulsera que indica su disponibilidad para el amor; los que buscan una relación reciben la roja y los que todavía no están listos para tanto, se llevan la amarilla. Luego sigue una hora de clase convencional, recién después del relax llega el momento de “tirar los galgos”. El salón se ilumina con velas, y el agua y los batidos de proteínas se cambian por vino tinto y té chai. La propuesta se completa con un combo afrodisíaco que incluye chocolates, ostras y lentos.

La cadena inglesa de gimnasios Gymbox apuesta a otro formato que permite conocer a la media naranja tanto en una clase como al salir del gym. Se trata de PIT (del inglés, Pheromone Improvement Training), un entrenamiento de alta intensidad que busca la liberación máxima de feromonas a través del sudor.

La clase dura 20 minutos, se realiza en un salón cerrado y sin aire acondicionado. Además, los participantes deben usar un traje especial para transpirar más y evitar que el aire entre en contacto con la piel y seque el sudor.

Una vez terminado el entrenamiento, nada de usar desodorante o darse una ducha, su propuesta es salir a la conquista bañado en transpiración.

Quienes lo intenten solo cuentan con dos horas para lograr su cometido, ya que el efecto seductor tiene vencimiento. Es que, según su teoría, las feromonas se encuentran en la transpiración fresca, luego de ese tiempo, el sudor se oxida y el olor pasa a ser desagradable.

Los gimnasios suman alternativas para consagrarse como lugares de "levante"

Las chances de permanencia aumentan en actividades que se sostienen desde lo social.

En Active Club, una marca de gimnasios especializados en entrenamiento funcional, los contemplan como un espacio de motivación, “cuando las personas realizan alguna actividad que se sostiene también desde lo social las chances de permanencia son mucho mayores”, asegura Adrián Schiavello, cofundador y director.

Claro que son afters en los que se mantiene la esencia del gimnasio: no hay tacos, maquillaje ni perfumes. Eso sí, las cervezas y gaseosas están permitidas, “ese día salimos del plan de alimentación medida y tenemos un permitido de comida y bebida. La idea es que los clientes puedan tener una conversación diferente a la que mantienen en los entrenamientos”, indica.

Los gimnasios suman alternativas para consagrarse como lugares de "levante"

Tradicional lugar de “levante”, el gimnasio se renueva con recursos que fomentan la formación de parejas.

Pero el ambiente del gym también se puede reproducir en el celular, al menos eso es lo que demuestran aplicaciones como Sweatt, un Tinder para amantes del fitness. El perfil se completa con datos como el entrenamiento favorito (crossfit, spinning, running, etc.), la frecuencia a la hora de ejercitar y el tipo de alimentación (baja en hidratos, paleo, etc.). Luego el algoritmo busca las coincidencias con otros usuarios y así otorga una lista de candidatos.

Por supuesto, no hay garantías de que el gimnasio sea sinónimo de citas, pero al menos la búsqueda tendrá como bonus track unos músculos más definidos.

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