Miami, ciudad de múltiples grandes centros comerciales, redobla la apuesta y se prepara para erigir el mall de todos los mall: el Miami American Dream, su templo mayor del consumo, según lo reseñó El País.

El condado de Miami-Dade aprobó en mayo el proyecto para levantar en las cercanías de los Everglades, un delicado paraíso natural, una ciclópea infraestructura de más de medio millón de metros cuadrados, con infinidad de tiendas y a la vez parque de atracciones, que si supera los retos de planeación y financieros que implica y se realiza se convertirá en el mayor centro comercial de EE UU.

Imagen del proyecto del centro comercial de Miami. TRIPLE FIVE GROUP

Cerca de la mitad del espacio sería para unas 1.400 tiendas y el resto para un hotel de 2.000 habitaciones y entretenimientos como un lago submarino, un parque acuático, una función permanente del Circo del Sol o una pista de esquí con la altura de un edificio de 16 pisos para la que se producirían, en el siempre tórrido sur de Florida, toneladas de nieve artificial.

El proyecto, cuyo coste excedería los 4.000 millones de dólares, no tiene fecha de ejecución, pero como pronto no estaría listo hasta bien entrada la próxima década.

Según explicó a EL PAÍS, está en contra porque aumentará todavía más los problemas de tráfico que sufren los seis millones de habitantes del área metropolitana, se estima que el centro comercial genere un trajín diario de 70.000 vehículos; porque el 60% de los 14.000 empleos que la empresa asegura que creará serán de menos de 25.000 dólares anuales; y por suponer una amenaza al medio por la ingente cantidad de agua potable que requerirá junto a un humedal único en el mundo al que le urge frenar la contaminación de sus fuentes hídricas.

Detrás del plan del megamall de Miami está la compañía canadiense Triple Five, especializada en grandes desarrollos comerciales y con precedentes como el Mall of America cerca de Minneapolis, el mayor de EE UU hasta la fecha, o el West Edmonton Mall en Alberta (Canadá), el más grande de toda Norteamérica.

Triple Five es la empresa de los Ghermezian, una familia de emigrantes iraníes judíos con una fortuna que se estima en más de dos mil millones de euros.

Su visión para los áreas comerciales se remonta un siglo hasta el fallecido patriarca Jacob Ghermezian, que tuvo un enorme bazar en Samarkanda (Uzbekistán) hasta que tras la Revolución rusa huyó para salvar su patrimonio y reemprendió la tarea en Teherán, donde se volvió un magnate inmobiliario de la época y construyó el complejo de tiendas, apartamentos, oficinas y ocio más grande de la capital de Irán.

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En los sesenta se llevó de allí otra vez a su familia por turbulencias políticas y se fueron a Canadá, donde pasó en menos de 20 años de importar alfombras persas a edificar en 1981 el mall de Alberta ya con el delirante sello Ghermezian: un lago con un barco pirata, una copia de la famosa calle Bourbon Street de Nueva Orleáns y leones y tigres enjaulados.

El proyecto va adelante pero sus críticos afirman que los 200 millones de dólares públicos que se presupuestaron al inicio se han multiplicado por cinco. La sospecha de que los Ghermezian son diestros ordeñadores de fondos también sobrevuela la operación Miami. Ellos, a su vez, aseguran que realizarán el proyecto y prometen más de 30 millones de visitantes anuales, diez millones más que el mundialmente conocido Magic Kingdom de Disney en Orlando, a unas cuatro horas en coche al norte.

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