Ya es un clásico: tal como sucedió en los últimos campeonatos mundiales, Mick Jagger dijo presente en la semifinal que disputaron ayer por la tarde Francia y Bélgica en San Petersburgo.

Fueron las cámaras de televisión las que captaron al líder de The Rolling Stones sentado en un palco del estadio, con gesto adusto y cap negra, siguiendo muy atento el partido que llevó a la final al equipo galo. Lo que no está claro es por cuál equipo hinchaba Jagger, pero en las redes sociales dieron por sentado que se trataba de la selección belga.

Y es que, a lo largo de los años, el cantante británico ganó fama de llevar una suerte de maleficio consigo en cuestiones futbolísticas. Todo comenzó en el Mundial de Francia 1998, cuando concurrió a ver el partido que enfrentó a Inglaterra con Argentina. En ese encuentro, Argentina se alzó con la victoria, tras una definición por penales.

Jagger insistió y, en Alemania 2006, fue a hinchar por su bandera en el encuentro que enfrentó a Inglaterra con Portugal, pero también se fue con el corazón triste. En Sudáfrica 2010, también se quedó con las ganas de ver a sus compatriotas llegar siquiera a octavos de final, luego de que la selección alemana marcara 3 goles de diferencia a su favor.

En Brasil 2014, el legendario cantante se dejó llevar por su amor por Lucas -el hijo que tuvo con la modelo brasilera Luciana Giménez- y alentó a la verdeamarela en la final del Mundial. Y el resultado no hizo más que alimentar el mito: Alemania venció a Brasil por 7 tantos contra 1.

Más allá de las humoradas, es muy probable que Jagger diga presente mañana en el estadio Luzhniki, donde Inglaterra se enfrentará a Croacia para definir el otro finalista de este campeonato. ¿Podrá sacarse de encima el lastre que lo persigue desde hace dos décadas? Habrá que esperar para saberlo.

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