¿En qué se parecen Jennifer Lawrence, Gillian Anderson y Millie Bobby Brown ? En que tienen el mismo estilista, Thomas Carter Phillips, cuando pisan la alfombra roja. La pequeña británica nacida hace 13 años en Marbella, además, se parece a Gwyneth Paltrow y a Emma Stone en el pelo, todas ellas en manos del peluquero Blake Erik. A la protagonista de Stranger Things la comparan con Judy Garland por sus tempranos comienzos, o con Meryl Streep por la calidad de su interpretación, o con una reencarnación de Tom Cruise hecha niña por su dominio frente a la cámara. De ahí que la represente la agencia de las estrellas William Morris Endevour, en manos de tres agentes que llevan las carreras de Dakota Johnson, Steven Spielberg y Charlize Theron.

Todo esto lo ha conseguido en sólo dos años, porque en 2015 el imperio Brown se volvía a casa en Bournemouth, Inglaterra, con las orejas gachas tras lo que creían un fracasado intento de cumplir el sueño de la niña: ser actriz. Ahora la joven Eleven miente como las buenas estrellas. “De verdad que no te puedo decir cuándo supe que quería ser actriz porque es algo que siempre llevé dentro, como un virus”, asegura en una entrevista .

También dice que nunca estudió interpretación ni hizo una obra navideña. Sin embargo, una de sus primeras profesoras le llevó la contra al desenterrar el pesebre en el que participó en la escuela cuando tenía 5 años. “Ya entonces se la veía disfrutar del escenario”, señaló a la prensa británica la profesora Gemma Hill, que la conoció entonces.

Brown también asegura que no tiene amigos más allá de la pandilla de Stranger Things. “Es un gran honor trabajar con ellos”, comenta. La amistad con todos ellos se nota. Especialmente con Sadie Sink, la nueva de Strangers Things 2. Pero su grupito es más amplio y a él pertenecen Kaia Gerber, la hija de Rande Gerber y Cindy Crawford. O la también actriz y modelo Maddie Ziegler, de la que recientemente colgó una foto junto con su otra amiga, la intérprete y cantante Hailee Steinfeld, y a la que tituló “frikis”. Otra de sus BFF (Best Friends Forever) es Paris Jackson, junto a la que Brown da rienda suelta a su otra pasión, la música. Le da igual cómo canta o que incluso cuando actúa no se escucha bien porque no oye de un oído, un problema de nacimiento.

Quizá por eso con Brown lo que más sorprende es el poder de su mirada. Y a la cámara le encanta. Por eso es el nuevo rostro de Calvin Klein, que también promociona las zapatillas Converse. Para lo menudita que es, su presencia en Gucci, Burberry, Valentino o Louis Vuitton siempre crea sensación. De ahí que la revista Vogue le concede el honor de haber revolucionado la alfombra roja. El honor llega con un precio. Según el Daily Mail, la joven de 13 años cuenta con un imperio valorado en 5,65 millones de euros entre su sueldo como actriz y sus patrocinios. En Stranger Thingscobra 26.000 euros por episodio más extras. Un sueldo que para su primer largometraje, Godzilla: King of Monsters, aumentó a 870.000 euros de entrada más el 5% de los beneficios, y de 2,6 a 3,8 millones de euros para la siguiente.

“Recuerdo claramente un 15 de julio cuando íbamos al lago Tahoe (Estados Unidos) y tenía 24 seguidores en Instagram. Tres meses más tarde casi llego a los dos millones”, contó cuando pasó por Comic-Con. Ahora está en los 5,5 millones más 834.000 en Twitter. Sus hermanos mayores Charlie y Paige llevan sus redes sociales, y sus padres, Robert y Kelly, lo han dejado todo para llevar su carrera y acompañarla de gira. Un imperio llamado Brown que crece tan rápido como el mundo del revés que le dio la fama. © El País, SL.

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