El dicho popular reza: “De los cuernos y la muerte nadie se salva”, que es una deformación de la frase, habitualmente atribuida a Benjamin Franklin pero utilizada anteriormente por Daniel Defoe: “la muerte y los impuestos son las dos únicas cosas completamente ciertas en la vida”. Aparentemente en el siglo 18, los cuernos no eran un problema. Pero hoy lo son. O al menos, eso se percibe.

Los especialistas coinciden en que los hombres son todavía los más infieles, pero recalcan que la mujeres vienen acortando distancia aceleradamente. Según un estudio del año pasado realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP), en el que participaron 3.406 mujeres, una de cada tres mujeres ha sido infiel en algún momento de su vida. “Aún hoy son más los hombres infieles que las mujeres, pero la brecha se va achicando. Fundamentalmente porque las mujeres ahora se animen a contarlo. No lo hacen por la misma razón que los hombres, cuyos relatos de infidelidad les dan “chapa” de machos, sino por otros motivos. Tal vez el principal sea que necesitan ser las cronistas de su propia historia”, refuerza María Isabel Sánchez, periodista y autora del libro Las infieles.

Mujeres y hombres reales explican por qué engañan a sus parejas

Las mujeres cada vez más infieles.

De acuerdo a otro estudio, llevado a cabo por el Instituto español IPSOS, un 35% de hombres y un 26% de mujeres reconocen haber sido infieles a su pareja. En tanto, otro sondeo, de la franquicia SexPlace, reveló que el 52 % de las mujeres confesó que fue infiel, mientras que en los hombres fue el 48%. En ese trabajo, las mujeres revelaron que cuando son infieles involucran sentimientos, es decir, llegar a amar a sus amantes aunque sea una aventura. Una realidad muy distinta en los varones, que solo buscan satisfacción sexual.

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Aún hoy son más los hombres infieles que las mujeres, pero la brecha se va achicando. Fundamentalmente porque las mujeres ahora se animen a contarlo. No lo hacen por la misma razón que los hombres, cuyos relatos de infidelidad les dan chapa de machos, sino por otros motivos. Tal vez el principal sea que necesitan ser las cronistas de su propia historia

María Isabel Sánchez, periodista y autora del libro Las Infieles

La conclusión es que en las últimas 4 décadas las mujeres vienen ganando terreno en eso de meter los cuernos. O, al menos, ahora se animan a confesarlo. Sea como sea, lo cierto es que las mujeres son las protagonistas, si se permite, de la evolución sexual de la sociedad. Tal vez. Veamos cómo cada sexo se expresa al respecto.

Mujeres y hombres reales explican por qué engañan a sus parejas

Los hombres siguen siendo más infieles que las mujeres

Las razones que empujan tanto a las mujeres como a los hombres a engañar a sus parejas son diversas. Reddit se propuso averiguar los motivos de ellas, en un hilo titulado: “¿Por qué lo engañaste?”; y aquí vemos las respuestas de 11 usuarias:

– “Por los niños”

“Me engañó muchas veces y no estaba preparada para dejarlo porque no quería que los niños sufrieran, así que intenté vengarme acostándome con alguien también. Al final todo empeoró y ni siquiera nos hablábamos. Tenía que haber sido más madura y no haber bajado a su nivel. Dos meses después todo se acabó”.

 

– “Necesitaba cariño”

“Lo engañé antes de casarnos, cuando éramos novios. No era algo físico, sino más bien un vínculo emocional que buscaba porque pensé que él me engañaba. Tras calmar mi orgullo me di cuenta de que era innecesario y es algo con lo que tengo que lidiar hoy en día. Pasé unos meses muy mal, diría que traumatizada por lo que hice, y aunque no es excusa, necesitaba sentir ese vínculo”.

– “Empezó para probarme y se convirtió en mi amante”

“Mi marido se fue durante un año y cuando regresó no estaba segura de si quería estar con alguien que podría irse tan fácilmente después de haber desarrollado una relación tan fuerte conmigo. En ese tiempo estuve con otro hombre con el que corté una vez que mi pareja volvió. Sin embargo, todavía hay problemas entre nosotros, así que recaí en el otro y se convirtió en mi amante”.

– “Era muy joven”

“Estuve engañando a mi novio hace poco. En mi defensa diré que solo tenía 19 años, así que esa relación no iba a ningún lado porque era un niño. Al poco tiempo salió del armario, así que no fue realmente algo satisfactorio y saludable”.

– “Él ya pensaba que lo hacía”

“Sí, perdí a la persona que más quería de toda mi vida pero no fue mi culpa. Era un poco estúpido y siempre me acusaba de acostarme con otros hombres cuando yo realmente no lo hacía. Me llevó al límite al insinuar que me iba a tirar al fotógrafo que tenía que hacerme unas fotos para una sesión del trabajo, así que tras mucho insistir que le engañaba, al final decidí arruinarlo todo. Fue inmaduro pero en mi defensa diré que lo dejé al día siguiente en lugar de mentirle y continuar la relación. No lo volveré a hacer”.

 

– “Me daba miedo estar sola”

“No estaba feliz con mi relación y tenía la sensación de abandono en muchas ocasiones. Me encontraba sola, no me gusta la confrontación y tenía miedo a tomar una decisión equivocada. Sabía que nos estaba haciendo daño a los dos pero no pude cortar por lo sano. Terminé rompiendo con él poco después de un tiempo. Poner los cuernos a alguien es imperdonable. Sintiéndome tan mal y pensándolo bien, él no merecía estar conmigo”.

– “Faltaba algo”

“Estuve con alguien durante varios años. En nuestra relación notaba como si faltara una pieza y casualmente conocí a alguien. Tras un año de encuentros supe que no debía contener lo que sentía. Me engañé emocionalmente durante meses así terminé la relación para estar con la otra persona”.

– “Se lo merecía”

“Él tiraba cosas, las golpeaba, las rompía, me insultaba y me gritaba. Me levantó la mano en varias ocasiones y no pude detenerlo. No estaba enamorada de ese hombre tan malvado. Lo engañé y no me arrepiento. Mi nuevo ‘amigo’ me trataba como yo quería: todo con calma. Mis necesidades importaban y hacía lo que yo quisiera, incluso las cosas que no le gustaban las hacía por mi. Al final me divorcié y ahora soy muy feliz”

– “No engañé a mi esposo, sino al maltratador que se convirtió”

“Nuestra relación era puramente sexual, ni siquiera nos acurrucábamos después de hacerlo. Pero él me respetaba más que mi marido. Así que sí, lo engañé. En mi corazón nunca puse los cuernos al hombre con el que me casé sino al maltratador que abusaba de mí cada día”.

 

– “Se negó a dejarme”

“Los dos sabíamos que todo estaba acabado pero no quería admitirlo. No tenía la valentía para dejarle y él tampoco lo hacía. Tomé el camino fácil y cobarde y le engañé con su mejor amigo”.

– “Conocí a alguien que me valoraba”

“Tuve una relación a distancia desde el instituto hasta la universidad. Siempre se quejaba de venir a verme cada dos meses cuando yo iba a verlo cada fin de semana. Tampoco le gustaba enviarme mensajes ni me escribía por ninguna red social como yo hacía. Así que al final me acabé yendo con otro”.

 

¿Y ellos?

Un estudio de la red social Second Love (donde los infieles buscan pareja) expuso las cinco excusas más usuales entre los hombres para justificar la infidelidad. Sin embargo, a pesar de lo que se podría pensar sólo el 8 por ciento de los engaños se dan por una cuestión física. Veamos:

– El hombre siente que no es importante para su pareja

“Sentirse importante y considerado por otra persona no es sólo una necesidad femenina sino también son ellos quienes lo necesitan”, destaca el estudio y agrega que varios hombres infieles aseguraron que es necesario que la mujer le demuestre que es lo más importante en su vida para que se sienta seguro.

– El dinero no es todo, pero cómo ayuda

En este punto, Second Love señala el tema económico como uno de los principales motores del engaño masculino. “Cuando hay problemas de dinero, el hombre se siente amenazado (si es el sostén del hogar) y su autoestima se ve considerablemente afectada”, dice el informe y suma el testimonio de un infiel: “Cuando estuvimos mal económicamente, sentí que en vez de apoyarme me hundía”. En ese sentido, explica que su otra pareja no le hablaba de dinero y eso le permitía escaparse de la realidad.

 

– Acusados de infieles seriales

“Mi mujer da por sentado que la engaño todo el tiempo, me acusa sin motivos”, es la frase más escuchada por quienes caen bajo esta categoría. Así, la red social sostiene que si se lo acusa falsamente puede llevar a que cometa una infidelidad sin haberlo planeado, ya que de todas formas será acusado.

– Quiere mostrarle a su mujer que son infelices

“A la mayoría de los hombres les cuesta identificar cuáles son sus necesidades, pero más les cuesta expresarlas, por eso caen en una relación paralela como una escapatoria”, afirma el estudio. Eso explica que el hombre que tiene más dificultad para exteriorizar sus sentimientos sea más propenso a buscar una relación paralela y a hacer peligrar el matrimonio.

– El estrés, el arma letal

Escaparse de la realidad y esconderse en una relación paralela es el quinto punto que destaca el sondeo. Según explica, el ritmo de vida actual, las obligaciones y el estrés diario hacen que el hombre prefiera caer en una aventura para huir de la rutina y así aplacar las tensiones diarias.

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