United Airlines vuelve a estar en problemas. Un perro murió a bordo de un avión de la compañía estadounidense después de que una azafata ordenara a la dueña que ponga al animal en el compartimento para equipaje de mano, arriba de las butacas en la cabina.

El incidente ocurrió el lunes por la noche durante un vuelo de Houston a Nueva York. La compañía aérea dijo el martes que asumía por completo la responsabilidad del incidente, que calificó de “trágico accidente que jamás debió haber ocurrido, porque las mascotas nunca deben ser colocadas en el compartimiento superior“, según indicó en un comunicado.

El perro se encontraba en una pequeña jaula transportadora diseñada para caber debajo del asiento, como corresponde para el transporte en cabina. El vocero de United, Charles Hobart, dijo que la asistente de vuelo dijo a la dueña del animal que pusiera la jaula en el compartimiento superior porque “obstruía parcialmente el pasillo”. Se desconoce por qué no fue colocada debajo del asiento, añadió.

Algunos pasajeros dijeron haber escuchado ladridos durante el vuelo y que no supieron que el perro había muerto hasta que el avión aterrizó en el aeropuerto LaGuardia.

Una pasajera, Maggie Gremminger publicó en Twitter una foto de los dueños del perro después del vuelo. “Quiero ayudar a esta mujer y a su hija. Perdieron a su perro por culpa de una auxiliar de vuelo de @united. Mi corazón está destrozado”, escribió.

Hobart dijo que United investiga el incidente y señaló que la aerolínea reembolsó el costo de los pasajes de los dueños del perro, así como el pago por el transporte de una mascota a bordo, de unos 200 dólares. Además, la compañía se ofreció a cubrir el costo de una necropsia para saber cuál fue la causa de la muerte del perro.

El año pasado, 18 animales murieron en vuelos de United, comparados con seis en todas las demás aerolíneas, según el Departamento de Transporte. Este hecho se suma a una serie de incidentes ocurridos en los últimos dos años que le generaron mala publicidad a la comapñía aérea, entre ellos el desalojo violento de un pasajero para hacerle cupo a un miembro de la tripulación, y la muerte de un conejo gigante, cuyos dueños demandaron a la aerolínea, a la que acusaron de cremar al animal para destruir las pruebas sobre las causas de la muerte.

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