La hermosa historia de amor está protagonizada por Maximiliano Almandoz, quien trabaja 17 horas al día, pero a pesar de tanto esfuerzo no cuenta con los recursos económicos para llevar una vida digna y sin carencias, por lo que encontró en su riñón a su mejor aliado para tener un ingreso extra.

Maximiliano tiene dos hijos, quienes son su máxima adoración, motivo por el cual, tal y como ya lo demostró, sería capaz de hacer todo por ellos.

“Hablamos de mucha plata, 300,000 pesos ($17,000 dólares). Sus compañeritas hacen sus festejos, sería muy frustrante para mí no hacerlo”, declaró Maxi, quien quiso evitar que su hija pasara por un trago amargo por no tener su fiesta.

Maximiliano gana 14,000 pesos argentinos al mes ($800 dólares) y es el único soporte económico de su casa.

“Cuando pase el tiempo y ella diga que no tuvo sus 15, como todas, me mataría. Quizás sea una tontería, pero como papá quiero lo mejor. Dicen que se puede vivir con un solo riñón”, declaró.

La donación del riñón llevaría a Maximiliano a dejar el taekwondo, una de sus máximas pasiones, pero no le importa, pues solo piensa en lo mejor para su hija.

“Si se me complica con el el taekwondo, tengo pensado enseñar y no competir más. Me apasiona, pero bueno. Vendo mi riñón, tengo plata, le hago la fiesta a mi hija. Ella es feliz y no se va a olvidar nunca de ese día”, confesó este entregado padre de familia, sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones incurrió en una práctica ilegal en Argentina.

“Sabía que era una locura, pero pensé que quizás a alguien le podía servir mi riñón, no sabía que no se podía, que había un protocolo y que iba a caer mal a muchos. Me atacaron por lo que hice, pero no fue con intención, quería cumplir con el sueño de mi hija”, declaró Maxi, quien puso su oferta en su cuenta de Facebook.

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