¿Qué pasaría si de un día para el otro no pudieras ver? Eso es lo que le sucedió al español Marcelo Lusardi en noviembre de 2015, cuando una enfermedad le afectó el nervio óptico y le causó una ceguera de forma repentina en ambos ojos. En poco tiempo ya no podía ver nada y su mundo cambió por completo.

Los médicos le diagnosticaron una neuropatía óptica de Leber, una enfermedad hereditaria que se caracteriza por la pérdida subaguda, indolora y bilateral, aunque por lo general no siempre al unísono, de la visión central. Predomina en hombres jóvenes y es causada por mutaciones puntuales del ADN.

Sumido en una profunda depresión, Marcelo creía que no saldría adelante, sin embargo, su pasión le devolvió la alegría: andar en patineta.

Gracias a una amiga de su madre, que también es ciega, reunió la confianza suficiente para volver a subirse a las cuatro ruedas. La mujer le enseñó a usar el bastón y le dio los ánimos que necesitaba para volver a abrazar la pasión que tiene desde los 11 años. Eso, sumado a la fuerza de voluntad del joven, hicieron que su ceguera no fuera un impedimento para andar en su monopatín.

¿Cómo lo hace? Primero analiza con su bastón el lugar en el que tiene pensado andar en skate. Luego, se dedica a memorizarlo al detalle para lo que también emplea las manos así luego puede elaborar una maqueta del terreno con plastilina. De ese modo, puede estudiarlo a conciencia y así luego deslizarse por la zona sin peligro.

El patín es lo que más me gusta en el mundo. Me caiga de espaldas o de cabeza, sé que lo estoy haciendo bien. Es eso, es como una familia. Allá donde vayas, vas a hacer amigos por todos lados. Es lo mejor del mundo”, asegura el joven.

Su historia es tan motivadora y transmite un mensaje tan positivo que inspiró un documental llamado The Blind Rider, nombre que también usa en su perfil en las redes sociales donde muestra sus increíbles trucos. “Hay mucha gente que tiene problemas, se complica con tonterías y teniendo en cuenta mi experiencia, puede que contarla les sirva de ayuda”, destacó ante la cámara.

“Llevo patinando seis años y desde que me quedé ciego lo veo todo diferente“, expresó optimista al principio de la película. Marcelo, nacido en Buenos Aires, reside actualmente en Santiago de Compostela, en España.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here