Un juez federal concedió este martes al gigante AT&T una abrumadora victoria legal al aprobar su adquisición de Time Warner por US$ 85.000 millones, un acuerdo que amenaza con reconfigurar toda la industria de medios en Estados Unidos.

Usando un lenguaje inusualmente duro, el juez Richard Leon declaró, tras un proceso de seis semanas, que el gobierno del presidente Donald Trump había fallado en probar su principal reclamo: que el acuerdo viola la ley antimonopolios.

Asimismo, el magistrado desalentó al Departamento de Justicia de pedirle que retuviera la decisión mientras los funcionarios analizaban una apelación. Leon consideró el pedido “manifiestamente injusto” ya que tendría como efecto inmediato la muerte del acuerdo.

La compra validada el martes había sido anunciada el 22 de octubre de 2016. Ese mismo día, el entonces candidato Trump se comprometió a que su gobierno bloquearía la operación. “Es un ejemplo de la estructura de poder contra la que estoy peleando. AT&T compra Time Warner y, de tal modo, la CNN. Es un acuerdo que no aprobaremos porque es demasiada concentración de poder en las manos de unos pocos”, dijo entonces el magnate. Un año después, ya instalado en la Casa Blanca, el Departamento de Justicia entabló una demanda para frenarla afirmando que dañaría la competencia y haría subir los precios para los consumidores.

Una tienda del operador de móvil AT&T en Nueva York

Al justificar su compra, AT&T dijo que necesitaba Time Warner para sobrevivir en un paisaje empresario mediático cambiante, especialmente para competir con otros gigantes como Netflix y Amazon. Los argumentos finales de las partes en el litigio se presentaron a final de abril. El juez federal tenía que pronunciarse rápido, porque el acuerdo de fusión vence el 21 de junio. Finalmente, el magistrado escribió en su fallo: “El gobierno ha fracasado en su carga de la prueba para mostrar que la fusión ha de resultar en una sustancial disminución de la competencia”.

La autorización final que logra la AT&T para seguir adelante con la operación por la que compra el grupo de entretenimientos Time Warner reafirma el status quo legal, abre la puerta a otras fusiones y podría llevar a Comcast a presentar una oferta alternativa a la de Disney por los activos de Fox.

La última vez que se denunció una “fusión vertical” –empresas en industrias similares que no compiten directamente- fue hace cuatro décadas. Más allá de la conclusión final a la que arribó el magistrado sobre la combinación de los negocios de dos grandes compañías, su opinión tendrá efectos en los movimientos futuros de las industrias de medios y tecnológicas. Leon ya hizo mención durante el proceso a la magnitud del caso y su importancia. El sentimiento general era que el veredicto sería favorable hacia las compañías porque hay casos similares de integración vertical que fueron aprobados y porque la competencia ahora es mucho mayor. Pero debía conocerse si el magistrado optaría por imponer algunas restricciones. No lo hizo y pidió al Gobierno que no apelara su decisión.

Lo normal es que los reguladores de la competencia no rechacen este tipo de acuerdos. Pero, pese a ello, el Departamento de Justicia argumentó que la operación iba a concentrar un poder que permitiría a AT&T elevar los precios para que los distribuidores de contenido puedan acceder a los programas que producen las cadenas CNN, TBS, TNT y HBO, además de los estudios Warner Bros. Eso, a su vez, limitaría las opciones para los abonados al cable. AT&T es dueña de DirecTV.

Deja un comentario