Rafa Nadal y otros tenistas convirtieron a la banana en fruta mediática. Y no es para menos, puesto que además de sabrosa y dulce, es una fruta muy rica en hidratos de carbono, potasio y magnesio, elementos que permiten recuperar la energía perdida y evitar calambres musculares (básico para los deportistas).

La banana es uno de los cultivos de frutas más importante del mundo, también su consumo, y su origen se encuentra en el sur de Asia. Los pueblos del Mediterráneo ya lo conocían en el año 650 y llegó a Canarias en el siglo XV, desde donde se introdujo en América. Actualmente este continente reúne a los principales países productores.

Apta en las dietas para bajar de peso

Dulce, rica en minerales, fácil de transportar y cómoda de comer, banana le gusta a casi todo el mundo, sobre todo a los niños.

“Aumentar el consumo de potasio puede reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorar la densidad mineral ósea y mitigar las consecuencias negativas del consumo de grandes cantidades de sodio”, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta es una de las buenas razones por las que comer banana, ya que además de ser rica en potasio es muy baja en sodio, recuerda en su blog la nutricionista Lidia Folgar. Por estos mismos motivos, es una buena fruta para los que sufren hipertensión arterial o afecciones de los vasos sanguíneos y del corazón.

Folgar, además, explica con datos por qué no hay que defenestrarla si queremos comer de forma saludable e incluso perder peso. Con moderación, la banana no es enemiga de las dietas.

Chau mito: la banana también no está contraindicada si se quiere bajar de peso.

Chau mito: la banana también no está contraindicada si se quiere bajar de peso.

Otro de sus efectos beneficiosos es su capacidad para regular el tránsito intestinal, además de ser un antiinflamatorio intestinal, lo que ayuda a tratar las diarreas. De hecho, la nutricionista Ángela Quintas destaca que esta fruta es un buen prebiótico, junto con la cebolla, la alcachofa o los espárragos.

Valor nutricional y cómo elegirla

Disponemos de bananas todo el año y a la hora de comprarlas, debemos elegirlas sin golpes ni magulladuras. Una demasiado verde y firme puede causar indigestión, igual que si la comemos demasiado madura y blanda. Como en tantas otras cosas, en el punto medio está la opción correcta.

Desde Vitónica, web de información para deportistas, explican que el valor nutricional de la banana varia en función de su madurez. El plátano verde “está casi todo formado por almidón, un polisacárido de moléculas de glucosa que liberará energía poco a poco en el torrente sanguíneo. En cambio, uno maduro contiene un 90% de sacarosa y solo un 7% de almidón […] Su absorción es mucho más rápida en sangre y produce mayor impacto en la glucemia y respuesta de la insulina. Por lo tanto, dependiendo de la madurez de esta fruta, la carga glucémica variará”.

En resumen, “si queremos energía rápida (tras la práctica de ejercicio), elegiremos la madura. Si lo que necesitamos es aporte constante de energía previo a una actividad física, elegiremos la más verde”.

La banana no necesita unas condiciones extraordinarias para conservarlas. En un lugar fresco y seco estarán a buen recaudo, así como en la heladera si están un poco maduras (entonces su piel se oscurece, pero no pasa nada). También se puede congelar y aguantará en buenas condiciones durante dos meses.

Deja un comentario