Sla propuesta de la firma ARM tiene éxito, en el futuro la SIM será parte del chip que da vida a tu teléfono, estará integrada al procesador central, y liberará un espacio que muchos consideran vital dentro de los dispositivos conectados.

La tarjeta SIM, ese cartoncito que en una de sus caras tiene una chapa metálica, tiene una función clave: hacer de nexo entre un dispositivo (por lo general, un teléfono móvil) y la red celular; es quien funciona de salvoconducto para que esa computadora de bolsillo tenga acceso a Internet y funcione, también, como teléfono.

La SIM es, también, una molestia para los fabricantes de estos dispositivos, porque ocupa mucho espacio. A lo largo de los años hemos visto cómo iba perdiendo el plástico circundante para llegar a su expresión actual, la nanoSIM, del tamaño de una uña.Luego llegó, en 2016, la eSIM, que elimina esa tarjeta (y la posibilidad de reemplazarla en forma manual) con un chip dentro del dispositivo. Debutó con un reloj inteligente de Samsung, el Gear S2, está en los teléfonos Pixel 2 y en el Apple Watch 3. ¿Permite cambiar de compañía proveedora de servicio? Sí: pero en vez de obligar a cambiar físicamente de tarjeta, ofrece un menú con una serie de alternativas. Y debería hacerlo, incluso, estando en roaming y habilitando la posibilidad de elegir una línea local cuando se pasa de un país a otro.

Ahora ARM, la compañía que hace el diseño base de los chips que dan vida a todos los teléfonos del mundo, presentó la iSIM: ya deja de ser un chip y pasa a estar integrado en el mismo procesador central. Esto genera un ahorro de espacio interesante, como muestra la imagen junto a estas líneas.

Cómo se reduce el tamaño de una mini SIM convencional a la nano SIM, eSIM o iSIM

Cómo se reduce el tamaño de una mini SIM convencional a la nano SIM, eSIM o iSIM

¿Pero no exageran un poco? ¿Tanto ganan liberando ese espacio que ya era minúsculo? Quizá en un teléfono con una pantalla de 5,5 pulgadas no se aprecie la reducción, pero en rigor los beneficiarios principales de la iSIM son los dispositivos de Internet de las Cosas, que suelen ser mucho más pequeños que un teléfono; allí sí unos milímetros menos hacen la diferencia. También será más barato, dice la compañía. Y las operadoras no tienen que ocuparse de enviar el chip a sus clientes (o reemplazarlo). A la vez, facilita la competencia (la gracia del eSIM es que es agnóstico: muestra todas las operadoras en servicio y permite iniciar el trámite para contratar un abono desde el mismo equipo)

No obstante, la iSIM (como la eSIM) apunta a reemplazar por completo el cartoncito provisto por la operadora… pero con un par de nubarrones a la vista. El principal es el territorio chino, el mayor mercado de dispositivos móviles del mundo: Apple tuvo que dejar de vender su Apple Watch 3 con conectividad celular vía eSIM. La facilidad con la que esta tecnología permite cambiar de línea dificultaba al gobierno chino hacer un seguimiento de los equipos, según diversos reportes. De hecho, el Apple Watch con conectividad celular se vende en Hong Kong, pero no en la China continental.

Aun así, todo indica que dentro de algunos años (más de los que esperan los más entusiastas) la tarjeta SIM, que llegó al mercado en 1991, quedará obsoleta.

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