Estar a dieta (sea por salud o por querer adelgazar) limita en ocasiones la vida social y, especialmente, las salidas gastronómicas. La mejor manera de cuidarse y mantenerse en un peso saludable es adquirir hábitos adecuados y no depender de regímenes, sin embargo en algunas ocasiones es necesario algún ajuste en la alimentación.

En este tipo de épocas, salir a comer afuera puede convertirse en toda una odisea. Por un lado, porque es más fácil tentarte con algún plato que no deberías comer según el nutricionista y, por otro, si tenés la suficiente fuerza de voluntad te cuesta qué elegir para no descarrilar. Para este segundo dilema hay solución.

Primero, está la opción de comer algo en casa antes de ir al restaurante. Para algunos expertos en nutrición no sería necesario recorrer a ese truco dado que realizar entre tres y cuatro comidas equilibradas y completas al día ya es suficiente. Otros argumentan que es un buen recurso siempre y cuando se elijan ítems que aporten calorías buenas como frutos secos, yogures o frutas.

En lugar de comer algo, podés probar de tomar una infusión o un vaso de agua, ya que a veces se confunden hambre con sed.

Una vez en el restaurante lo importante es que se combine proteína con verduras o legumbre, arroz o pasta con verduras. Los vegetales, por su alto contenido en fibra, contribuyen a aumentar la sensación de saciedad y completan cualquier plato con pocas calorías. Pero eso no implica que solo puedas comer ensaladas.

Podés decantarte por una pizza sin demasiados ingredientes o salsas elaboradas para compartir con otra persona y pedirte de primero una ensalada o algún salteado de verduras.

Por otro lado, está el gran universo de las cremas de verduras, las sopas, las ensalada de algas o los woks. En el caso de tratarse de un lugar de comida oriental, los sashimi son buena opción y menos recomendable el sushi.

Para beber, la mejor opción siempre es agua o infusiones frías o calientes. Otras alternativas menos recomendables son agua con gas con una rodaja de limón, gaseosa light, una copa de vino tinto o una cerveza.

Para el postre, lo mejor son frutas, yogur natural sin azúcar o café para que te dé la sensación de un cierre de comida. Otra opción es compartir entre varios comensales, de ese modo es un “permitido” que no te hace descarrilar en exceso.

Deja un comentario