Con la ortodoncia se logra que los dientes estén alineados disminuyendo la producción de placa bacteriana y sarro. Asimismo, con este tratamiento se reduce la acumulación de comida entre las piezas dentales. Por otro lado, cumplen una función estética.

Por todos estos beneficios es que una persona decide llevar adelante este tipo de tratamiento. Pero ponerse ortodoncia implica, entre otras cosas, modificar algunos de los hábitos diarios.

En promedio un tratamiento suele durar alrededor de 18 meses, durante los cuales debés prestar una atención especial a la limpieza de los aparatos y a la higiene bucal en general. No remover la placa bacteriana de forma adecuada produce caries, inflamación en los dientes o las encías y mal aliento.

Para empezar, una vez te colocan los brackets la limpieza de los dientes pasa a ser primordial. Después de cada comida es obligatorio realizar un cepillado de los dientes dado que es mucho más fácil que se queden trozos de comida entre los espacios dentales.

Se recomienda usar cepillos con cerdas con forma de “V”, que logran una mayor limpieza de los dientes gracias a que, con esta división, la parte central se encarga de los brackets y los laterales de los dientes. Recordá que el cambio de cepillo debe realizarse con mayor frecuencia de la habitual, aproximadamente cada dos mese, por el mayor desgaste que causan los brackets.

La limpieza bucal debe incluir el uso de un cepillo interdental que ayuda a remover aquellos restos de comida que no salen con facilidad con uno común. Tampoco hay que olvidar el uso del hilo dental al menos una vez al día.

Los dentistas recomiendan no ingerir alimentos muy duros, como sándwiches de pan francés o frutos secos, ya que pueden generar el desprendimiento de algún bracket. Es importante también evitar las golosinas (especialmente los chicles) durante el tratamiento, ya que se pueden enganchar o enredar entre los aparatos.

Además, es mejor no consumir alimentos que contengan mucho azúcar como por ejemplo las bebidas azucaradas y jugos de frutas, ya que se puede filtrar en el cemento de los brackets y originar caries.

Por otro lado, debés modificar la técnica de cepillado. Se limpia a 45 grados hacia la encía, por arriba y por abajo del bracket y los movimientos deben ser suaves y no agresivos para no lastimar las encías.

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