Cada uno tiene su propia rutina antes de irse a dormir, y en la misma deberías incluir una serie de hábitos para colaborar en que tu aspecto al despertarte sea lo mejor posible. Aunque obviamente nadie (excepto los protagonistas de las películas) se levantan luciendo como si nunca se hubiesen acostado.

Las rutinas para levantarte mejor son:

Lavate la cara: limpiá el rostro con agua fría para quitar la suciedad e impurezas superficiales de la piel y tonificar y sellar los poros dilatados. Usá un jabón suave o natural para evitar alteraciones en el pH.

Usá ropa de cama adecuada: tanto las fundas de las almohadas como las sábanas deberían ser de un tejido fino y microtranspirable como el algodón para que los pliegues no te dejen señales que deriven en futuras arrugas.

Marcate horarios: para descansar lo mejor posible tratá de ir a dormir siempre a la misma hora y tener una luz tenue en la habitación. Un reposo adecuado evita la aparición de ojeras a la mañana.

Dormite boca arriba: la presión del rostro contra la almohada puede favorecer la aparición de arrugas. Los estudios no se ponen de acuerdo en esa cuestión, aunque sí es cierto que al descansar boca abajo se frunce más el ceño, lo que a la larga puede incentivar a que la piel se arrugue antes.

Descansá entre 7 y 8 horas: no dormir como corresponde tiene consecuencias nefastas para todo el organismo. En el caso de la piel, se regenera durante la noche y si no se descansan las horas necesarias el rostro no tiene la capacidad de hacerlo por lo que se acelera el proceso de envejecimiento.

Si tenés el pelo largo, sujetalo adecuadamente: hacete una coleta alta para preservar el con una hebilla grande y no con un elástico para que no te deje marca.

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