El clásico de ciencia ficción Alien, de Ridly Scott, se encargó de popularizar a los robots espaciales. Desde Ash (Alien) hasta David (Prometeus y Alien Covenant), los androides aparecían como una gran ayuda para los astronautas. Esta vez, lejos de la gran pantalla, le llegó el turno al llamado Crew Interactive MObile CompanioN (CIMON), la estrella de la expedición 56-57 que hoy despegó rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS).

El desarrollo en conjunto entre Aibus e IBM construyó el primer robot volador y autónomo del mundo en el ciberespacio está dotado de inteligencia artificial, sensores, cámaras y procesador de lenguaje. El cerebro de CIMON, a quien dotó de un vocabulario de más de 1.000 palabras, cuenta también con los planos y procedimientos del módulo Columbus, el laboratorio científico que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene en la estación espacial.

“CIMON está diseñado para ayudar a los astronautas a realizar trabajos de rutina, por ejemplo, mediante la visualización de procedimientos o, gracias a su red de inteligencia artificial (IA) y su capacidad de aprendizaje, ofreciendo soluciones a los problemas”, dijo un representante de Airbus al sitio Slashgear.

Impreso con tecnología 3D, el robot no es más que un dron que aprovecha la ausencia de gravedad para moverse por medio de unas pequeñas hélices (dirección) y chorros de aire (propulsión). Para reconocer el entorno, cuenta con visión artificial basada en infrarrojos.

El astronauta alemán Alexander Gerst, quien trabajará junto a CIMON en la Estación Espacial Internacional. (AP Photo/Dmitri Lovetsky, Pool)

El astronauta alemán Alexander Gerst, quien trabajará junto a CIMON en la Estación Espacial Internacional.

“Utiliza la tecnología Watson IA de la nube de IBM y, con su rostro, voz e inteligencia artificial, se convierte en un verdadero ‘colega’ a bordo”, aseguró.

Justamente, la misión de CIMON será la de colaborar con el jefe de la expedición, el astronauta alemán Alexander Gerst, en una serie de experimentos de cristalización, asistiéndole en cada paso con datos sobre el procedimiento a seguir. También será los ojos de un experimento médico. En el futuro, podría ser clave para alguna operación quirúrgica de emergencia en la estación.

Por último, el desempeño del robot será evaluado para determinar si esta puede servir como modelo para estudiar las relaciones entre humanos y máquinas inteligentes en futuras misiones y viajes espaciales.

La fallida experiencia R2

La incursión de CIMON en esta aventura no es la primera para un robot en el espacio. La NASA ya había llevado a su Robonaut 2, mejor conocido como R2, al módulo Destiny de la estación espacial, en 2011. Pero R2 era un androide no autónomo, ya que podía ser teleoperado por los astronautas o bien desde la Tierra.

R2. El robot humanoide creado por GM y la NASA.

R2. El robot humanoide creado por GM y la NASA.

Al igual que CIMON, R2 tampoco se podía mover. Aunque en 2014 los estadounidenses lo dotaron de piernas robóticas y una gran actualización de software durante su estadía en la ISS.

Pero desde que le implantaron las extremidades inferiores, el robot no fue el mismo. Sorpresivamente comenzó a tener un comportamiento extraño y arrojar un número creciente de errores, lo que llevó a los responsables del proyecto a desconectarlo.

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