El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, afirmnó tener “pruebas irrefutabes” de que el presunto ataque químico en la ciudad siria de Duma de la semana pasada fue una “puesta en escena” en la que participaron “los servicios especiales de un Estado”, al que no cita pero tachó de “rusófobo”.

“Disponemos de pruebas irrefutables de que se trató de una nueva puesta en escena, y que los servicios especiales de un Estado actualmente en primera línea de una campaña rusófoba participaron” en ella, declaró Lavrov.

El canciller ruso respondía así a las acusaciones de EEUU y sus aliados de que el gobierno de Bashar al Assad, protegido por Rusia, lanzó ese supuesto ataque en el que murieron cerca de medio centenar de civiles.

Imagen de nenes atendidos tras el supuesto ataque químico en Duma.

Imagen de nenes atendidos tras el supuesto ataque químico en Duma.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas 500 personas fueron atendidas en centros médicos en Duma con síntomas de exposición a agentes químicos como “signos de irritación severa de las membranas mucosas, insuficiencia respiratoria e interrupción del sistema nervioso central”.

Lavrov aseguró además que una intervención militar occidental en Siria podría provocar “nuevas oleadas de migrantes en Europa”, y advirtió de una situación similar a Libia e Irak.

“Incluso excesos insignificantes provocarán nuevas oleadas de migrantes en Europa y otra serie de cosas que no necesitamos ni nosotros ni nuestros vecinos europeos” pero que pueden “alegrar a los que están protegidos por un océano”, declaró Lavrov en rueda de prensa.

El año pasado, un ataque químico atribuido al gobierno de Assad dejó al menos 72 muertos, entre ellos 20 nenes, en la ciudad de Jan Shiejun, en el norte de Siria. EEUU había contestado con el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk contra una base aérea militar siria.

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