No es ningún misterio que encarar un vuelo de más de cinco horas hoy día, implica una verdadera preparación a nivel mental para no caer presos de la ansiedad que genera estar atrapado entre el asiento de adelante y el propio respaldo, tener que convivir con los pasajeros con los que nos haya tocado compartir fila, y la agonía de tener que comer mal y dormir peor.

Una nueva fuente de estrés se ha sumado a los millones de personas que vuelan hoy día, y esa es estar completamente desconectado de los que sucede online desde el momento que se ordena colocar el teléfono en modo avión hasta que la nave aterriza en el aeropuerto de destino.

La gradual masificación del acceso a Internet en las aeronaves de las principales aerolíneas del mundo ha ayudado, mediante el desembolso de la suma correspondiente en la gran mayoría de los casos, a que muchos puedan seguir estando conectados con aquellos en tierra, aunque sea de forma limitada y con una conectividad relativamente lenta.

Lo que hasta no hace mucho tiempo era considerado un verdadero lujo accesible sólo para los pocos privilegiados que viajaban en clase Ejecutiva o Primera, hoy día se ha ido democratizando para que los pasajeros de Económica también puedan hacer de su travesía una más llevadera.

Las últimas encuestas llevadas adelante por las principales aerolíneas señalan que en la actualidad, los pasajeros valoran más el acceso a datos en el aire que la propia comida que puedan ser servidos a bordo. Pero el brindar Internet a más de 10.000 metros de altura representa aún al día de hoy, un gran desafío a nivel tecnológico.

Según una encuesta llevada adelante por Inmarsat, uno de los referentes en comunicaciones satelitales móviles, la demanda de conexión WiFi entre pasajeros de Latinoamérica se ha disparado. El 54% de los viajeros considera que contar con conexión WiFi durante el vuelo es una necesidad y no un lujo, mientras que para el 58% de los padres latinoamericanos que viajan con sus hijos, la Internet a bordo les “salva la vida”.

El hecho de que cada vez sean más los viajeros a bordo los que esperan sentarse y poder acceder inmediatamente a un servicio robusto, rápido y confiable, no colabora a mejorar la situación de las aerolíneas. Gogo, uno de los principales proveedores de Internet a bordo de las naves que circulan en los EEUU, se encuentra entre las firmas que lideran la industria de banda ancha aérea, que se espera represente un mercado de USD 130 mil millones para 2035 según reportes de la Escuela de Economía de Londres compartidos en septiembre.

La mayoría de las aerolíneas ofrecen en la actualidad y según la ruta, hasta cuatro opciones de WiFi a bordo. Dos de ellas basadas en sistemas en tierra, una tercera que utiliza una conexión satelital más rápida y la versión más moderna que utiliza un nuevo tipo de módem, conocida como 2Ku, que tiene la capacidad de proveer una cantidad de datos mucho más significativa.

La diferencia en velocidad entre las distintas opciones es abismal, al pasar de sólo 3 Mbps para las versiones más básicas hasta los 100 Mbps, lo que representa un importante salto cualitativo del servicio si se considera que en una nave mediana suele haber, en promedio, unos 40 pasajeros conectados al mismo tiempo.

A nivel de tarifas, los precios pueden variar significativamente según el servicio ofrecido y la aerolínea. Muchos de los carriers norteamericanos han comenzado a ofrecer mensajes de texto gratuitos en vuelos domésticos. La mayoría de las aerolíneas cobran entre USD 12 y 28 por 24 horas de acceso a Internet a bordo. Otras ofrecen planes mensuales de USD 50 o descuentos si se realiza la contratación del servicio al momento de comprar el ticket.

Los principales carriers se encuentran trabajando a contrarreloj para mejorar sus sistemas WiFi basados en conexiones satelitales, con el objetivo de poder transmitir una cantidad mucho mayor de datos, a más velocidad. Netflix por su parte se encuentra trabajando en un desarrollo que permitirá ofrecer acceso a su plataforma de streaming incluso en aeronaves que no cuentan con conexiones satelitales rápidas.

Una tecnología basada en lo que se conoce como codificación representará una carga mucho menor sobre el ancho de banda disponible en el aire, lo que permitirá a los usuarios ver sus series y películas favoritas en calidad DVD y “consumir” sólo 250 Kbps, lo que no afectará a la performance de la conexión de otros pasajeros a bordo.

Las alianzas de Netflix con distintas aerolíneas de todo el mundo comenzarán a materializarse en 2018, algo que se verá complementado por la desaparición en muchos casos de las pantallas de los respaldos, las cuales se espera sean reemplazadas por las tabletas y smartphones que cada pasajero lleva consigo.

La realidad es que en la actualidad, los pasajeros deben esperar a que el avión alcance altura de crucero para poder conectarse a una red que, en la mayoría de los casos, sólo les permitirá revisar su correo electrónico, navegar la web o enviar mensajes instantáneos. El gran desafío a corto plazo será ofrecer el servicio desde la puerta de embarque y a la vez ofrecer la posibilidad de realizar streaming de contenidos desde plataformas como Netflix o Spotify.

La Escuela de Economía de Londres predice que las aerolíneas en América Latina generarán USD 1.9 mil millones de ganancias incrementales, las cuales se beneficiarán con un importante crecimiento de ingresos debido al comercio electrónico, la publicidad y el contenido premium que la banda ancha permite.

Raymundo Villar, Director Regional para América Latina en Inmarsat Aviation, dijo: “el Wi-Fi a bordo de alta calidad está cambiando la forma en que la gente piensa el viajar en avión y cómo pasar el tiempo durante el vuelo. Ya sea para trabajar, conectarse con sus familiares o amigos, hacer compras o mirar una película, tener banda ancha durante el vuelo se ha convertido en uno de los aspectos principales a tener en cuenta a la hora de elegir una aerolínea”.

A la fecha, solo unas 53 aerolíneas de un estimado de 5000 en todo el mundo ofrecen conectividad de banda ancha durante el vuelo. Para 2035, impulsado por una fuerte demanda de los pasajeros, Internet de banda ancha durante el vuelo se volverá algo prácticamente obligatorio en las aeronaves comerciales.

Actualmente, las aerolíneas reciben $17 dólares adicionales por pasajero por servicios auxiliares “tradicionales”, como compras en el Duty Free y ventas durante el vuelo, y ventas de alimentos y bebidas. Para 2035, la banda ancha conectada generará $4 dólares extra de ingresos.

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