Un teatro de la ciudad belga de Gante juega con los límites del arte. En NTGent puso un aviso para buscar ex combatientes del ISIS que quieran participar en una representación teatral sobre el Cordero Místico. Busca “creyentes convencidos”. En el anuncio pregunta: “¿Luchas por tus convicciones? ¿Has luchado para el ISIS?”.

Según el diario flamenco ‘Het Laatste Nieuws’, el teatro busca perfiles diferentes, entre ellos alguno de los cientos de belgas que fueron a Siria e Irak a luchar junto al ISIS y Al-Qaeda. Varias decenas han vuelto. Un portavoz dijo: “no buscamos reclutar a combatientes en activo, pero si podemos integrar la historia de alguno en la representación no excluimos la posibilidad”.

El director de la compañía teatral responsable, Milo Rau, cree que los combatientes del ISIS son una versión moderna de los cruzados.

La obra se llama ‘Lamb Gods’ (Corderos de Dios). Según Rau, se trata de utilizar la famosa pintura del ‘Cordero Místico’ de Van Eyck en una obra de teatro sobre la sociedad actual de Gante. Además de ex combatientes del ISIS, también buscan tres actores para representar a Adán, Caín y Abel y una actriz para el papel de Eva.

Annabel Heyse, responsable de la obra, dijo al diario flamenco que “en nuestra sociedad moderna y super diversa, el término cruzado debe ser algo abierto”. De ahí su idea de incluir a ex combatientes del ISIS. El jefe de prensa del teatro, Tom De Clercq, precisó que se incluirán a ex combatientes del ISIS “si su historia encaja en el programa”. Y si aparece alguno dispuesto a hacer de actor.

El ministro flamenco de Cultura, Sven Gatz, dijo a la radio pública flamenca que la idea podría encontrarse con problemas prácticos, como que los ex combatientes que se presentaran para la obra podrían ser detenidos por la policía “incluso antes de hacer cualquier cosa sobre el escenario, así que no sé si el anuncio de la compañía es realista”.

El Ayuntamiento de Gante recuerda a la compañía teatral que, mientras se mantiene la libertad artística, también tiene que tener en cuenta que esa libertad artística debe ser legítima y legal,aunque reconoce, según un portavoz, que “el arte puede hablar con la imaginación y estimular el debate público”.

Annelleen Van Bossuyt, concejal de la oposición, no lo ve tan claro: “los ex combatientes que retornan no pertenecen al escenario, sino a la prisión”.

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