Cancún y Playa del Carmen son algunas de las ciudades playeras más populares de México. Ubicadas en el estado de Quintana Roo, sus paisajes paradisíacos las transformaron en unos de los destinos más concurridos del país.

Sin embargo, hace ya varios años que se enfrentan a un desastre natural que no pueden superar: el sargazo. Aunque las algas marinas no generan daño a los turistas, desde el año 2015 que se registran cantidades inusuales en sus playas.

“Hasta ahora no tenemos un sistema de sargazo como lo tenemos con huracanes, y si supiéramos que es un sargazo severo como el de este año, tomaríamos medidas. Se tiene que declarar como contingencia nacional porque sin ello no habrá recursos para esto”, manifestó una investigadora de la Unidad Académica de Sistemas Arrecifales de la UNAM.

Los números son contundentes: por cada 10 kilómetros de playa, hay alrededor de 50 toneladas del alga, y los expertos relacionan el fenómeno con el aumento de las temperaturas y el cambio climático.

El exceso de algas que llega a las playas del Caribe se hallaba originalmente en el Mar de los Sargazos, ubicado en el océano Atlántico cerca de las Bahamas, o en el golfo de México.

Sin embargo, las nuevas oleadas, intensificadas en 2014 y 2015, proceden probablemente de una región localizada entre África y Brasil.

Por su parte, el doctor en Ciencias Daniel González le explicó a EFE que con el sargazo se puede crear biofertilizantes. Así se le estaría dando un uso agrícola y se encontraría una solución a lo que, según el experto, “genera contaminación visual y emisiones de gases contaminantes”.

El sargazo impacta en el turismo, porque las playas están copadas de esta alga. (AFP)

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