Un joven de unos 20 años vestido de negro, con barba y anteojos oscuros, irrumpió cerca de la medianoche en un bar de la localidad de Thousand Oaks, en California, mientras se celebraba una fiesta universitaria y mató a 12 personas, incluyendo un policía. El asesino también apareció muerto.

Sin embargo, no era un estudiante más. Cuando lanzó la primera granada de humo se desató la locura.

La policía habla con testigos. (AP)

De acuerdo a los primeros llamados que empezó a recibir la policía alrededor de las 23.30 (hora local), se escucharon unos 30 disparos. “Creí que era una broma cuando escuché los primeras detonaciones”, dijo un testigo al canal ABC7. La fiesta se había convertido de golpe en un infierno y varios de los asistentes trataron de escapar rompiendo con sillas los vidrios de las ventanas.

Una mujer que huyó del lugar abraza a sus familiares. (EFE)

Ocurrió en Thousand Oaks, una localidad de alrededor de 130.000 habitantes ubicada en el condado de Ventura, a unos 60 kilómetros de Los Ángeles.

“Por favor, aléjense del área. Incidente de seguridad en activo. Se informa de múltiples heridos. Los detalles aún se desconocen”, indicaron los bomberos, informó CNN. Lo cierto es que varias ambulancias se acercaron al lugar, a unos cincuenta kilómetros de Los Ángeles. La zona se encuentra cercada por la policía aunque el sospechoso, hasta el momento, no habría sido detenido.

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