Tom Cruise hizo una brevísima pausa ante la pregunta, sonrío y transformó en noticia uno de los rumores más añejos de Hollywood: habrá una secuela de Top Gun, la película que terminó por convertirlo en una estrella, y le dio fama mundial al avión F-14 Tomcat.

“Es cierto”, respondió Cruise, en una entrevista con una cadena de televisión de Australia. “¿¡En serio!?”, le preguntó la periodista, atónita. “Si, es cierto”, insistió el actor.

La producción comenzará el año próximo. Cruise volverá a encarnar a Pete “Maverick” Mitchell, aquel explosivo y talentoso piloto de guerra que enamoró a su instructora Charlotte “Charlie” Blackwood, interpretada por Kelly McGillis, y logró superar todos los demonios -la desaparición de su padre, la muerte de su amigo, la rivalidad con “Iceman”, el personaje de Val Kilmer -para ser “el mejor de los mejores”.

Cruise y el productor Jerry Bruckheimer habían alimentado ellos mismos los rumores desde hace mucho tiempo. El actor había dicho que estaba dispuesto a hacer una secuela si había una historia que “todos quisieran hacer”.

La secuela afrontará el desafío que impone el paso del tiempo: Top Gun se estrenó en 1986, y estuvo enmarcada en la posguerra de Vietnam. Estados Unidos ahora usa drones y ya ni siquiera vuela el Tomcat: la Marina lo retiró hace más de una década, en 2006. El único país extranjero que posee Tomcats es Irán, que los compró antes de la revolución de 1979 que destronó al Shah Mohammad Reza Shah Pahlavi, último aliado de Washington.

La secuela deberá también enfrentar otra prueba: lograr estar a la altura de la película original. Top Gun marcó a una generación y se convirtió en un ícono de la cultura pop. El tema Take My Breathe Away, de Berlin, ganó el Oscar a la mejor canción, y la banda sonora es un tributo al rock de los 80 que, además, incluyó un tributo a “Great Balls of Fire”. Todo, desde ya, decorado con magistrales escenas de vuelos.

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