El presidente de Turquía, el conservador islamista Recep Tayyip Erdogan, asumió este lunes como jefe del Estado, ahora ya bajo el nuevo sistema presidencialista aprobado tras la reforma constitucional de 2017, que le concede amplios poderes ejecutivos.

Esta reforma constitucional, que fue ratificada en su día en referéndum, elimina la figura del primer ministro y otorga amplios poderes ejecutivos al presidente.

A partir de ahora, Erdogan podrá gobernar por decreto, nombrar a ministros, y tendrá el poder de elegir y destituir a alto cargos de la función pública.

Erdogan y su esposa. AFP

Erdogan y su esposa.

Como impulsor de este cambio constitucional, Erdogan juró su cargo en una solemne ceremonia ante el Parlamento turco en Ankara, en la que aseguró que actuará de forma “neutral”, y eso, a pesar de seguir siendo líder del gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista conservador).

Tras asumir su cargo, Erdogan ofreció una recepción en el palacio presidencial, con la asistencia de 22 jefes de Estado y 28 jefes de Gobierno, entre ellos el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev.

A su vez, destacó la ausencia de líderes occidentales de primera fila, tras los últimos encontronazos políticos y diplomáticos entre Turquía y la Unión Europea y EE.UU.

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