Twitter anunció que suspende hasta nuevo aviso el proceso de verificación de cuentas, esa tilde azul que en su formato original servía para confirmar que quien estaba publicando en esa cuenta era, en efecto, quien decía serlo, y no una cuenta falsa.

Al principio, Twitter verificaba cuentas de personas públicas y muy conocidas (deportistas, artistas, políticos); luego extendió esa práctica a periodistas y, en 2016, a otros usuarios que pudieran dar pruebas de identidad y de propiedad sobre la cuenta. El proceso, no obstante, es opaco: la compañía rechazó verificar algunas cuentas y aprobó las de otras sin dar mayores explicaciones.

Pero el jueves la compañía anunció que suspendía la verificación, porque se estaba tomando como símbolo de apoyo, o de importancia (como si las personas detrás de las cuentas verificadas fueran más importantes que las que no tienen la verificación). Y lo hizo después de que verificó la cuenta de Twitter del supremacista blanco Jason Kessle, en Estados Unidos, lo que provocó el rechazo de buena parte de sus usuarios.

“Deberíamos haber reaccionado antes”, afirmó Jack Dorsey, el CEO de la compañía, pero no aclaró cuándo (ni cómo) volverá a validar nuevos usuarios.

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