Bajar el estrés es uno de los puntos centrales en la lista de pendientes de muchas personas, especialmente de quienes viven en ciudades. Una de las recomendaciones es hacer ejercicios de respiración y dedicar unos minutos del día a la meditación. Encontrar el tiempo y el espacio no siempre es tarea sencilla. Para hacerlo un poco más fácil, en París funciona un particular bar dedicado exclusivamente a la meditación.

Cómodos pufs negros y un ambiente pequeño pero acogedor, de paredes blancas, recibe a los visitantes en una de las salas del Bar à méditation, abierto desde hace alrededor de un año en la capital francesa.

Un alto en la rutina diaria para meditar en un espacio ambientado especialmente.

Un alto en la rutina diaria para meditar en un espacio ambientado especialmente. (Facebook: @barameditation)

Es un bar original, porque no se bebe ni se come, sino que se aprende a cuidar de uno mismo meditando solo, o en forma guiada con la ayuda de instructores. Son tres pisos en los que las personas pueden pasar en busca de un rato de paz en cualquier momento del día.

Gracias a la meditación -aseguran sus responsables- es posible liberarse del estrés, aprender a transformar la ansiedad y la agitación en bienestar y sobre todo dejar de “rumiar” los malos pensamientos.

En la planta baja hay armarios para dejar las pertenencias y prepararse para las sesiones.

En la planta baja hay armarios para dejar las pertenencias y prepararse para las sesiones. (Facebook: @barameditation)

La idea del lugar fue de la psiquiatra y psicoterapeuta Christine Barois, que la gestiona con un equipo de instructores calificados, compuesto sobre todo por psicólogos y psiquiatras, especializados en mindfulness.

Una vidriera sobre la calle en la rue Gaillon, cerca de la Opera, sumerge en un ambiente relajado y minimalista. La primera regla, una vez cruzado el ingreso, es abandonar todo pensamiento y tensión, liberándose en primer lugar del teléfono celular.

La estructura se articula en tres pisos: en la planta baja se halla el espacio Gaillon, que cuenta con armarios para dejar las pertenencias y prepararse para la sesión de meditación; en el primer piso, en el área Opera, tienen lugar las clases guiadas

En el primer piso se realizan las sesiones guiadas. (Facebook: @barameditation)

En el primer piso se realizan las sesiones guiadas. (Facebook: @barameditation)

El sótano, llamado Pyramides, está dedicado a quienes prefieren meditar de manera autónoma. El “bar” abre a las ocho de la mañana para aquellos que buscan empezar la jornada armonizados. Cierra a las 19.

El staff sostiene que “la meditación no es una evasión, sino un encuentro sereno con la realidad” y por lo tanto sería saludable meditar un poco cada día, sobre todo antes de iniciar el trabajo cotidiano. Por eso las sesiones no duran nunca más de media hora, a un costo de 20 euros. El precio aumenta, pero no demasiado, para las lecciones con instructor y los cursos temáticos. Y hay tarifas promocionales por paquete.

El sótano, dedicado a quienes prefieren meditar sin la ayuda de un instructor.

El sótano, dedicado a quienes prefieren meditar sin la ayuda de un instructor. (Facebook: @barameditation)

Sus impulsores aseguran que la mejora de la vida cotidiana y laboral está asegurada ya que, según los expertos, la meditación optimiza la concentración, la creatividad y la memoria, otorgando mayor serenidad. Pero no solamente: también aumenta las defensas inmunitarias, reduce los problemas del sueño, la presión arterial y es eficaz para los dolores crónicos.

Los sábados hay sesiones dedicadas a la franja de 9 a 14 años, para que los chicos aprendan a tener conciencia de sí mismos, la justa relación con los propios sentimientos, el cuerpo y también la comida.

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