Científicos vinculados a la portuguesa Universidad de Coimbra creó “inEye”, una dispositivo que se coloca en el ojo para liberar medicamentos, con lo que se eliminaría la necesidad de echarse gotas.

El gadget médico ahora debe someterse a ensayos clínicos en personas.

La iniciativa surgió del investigador de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad de Coimbra Marcos Mariz, que ideó una perla de medio centímetro de diámetro que se coloca en el párpado inferior del ojo del paciente y que puede estar allí alojada durante medio año soltando el medicamento de forma dosificada.

De esta manera, como libera el medicamento de forma prolongada y controlada, los pacientes no tendrían que administrarse ellos mismos las gotas en los ojos, un proceso especialmente dificultoso en personas de avanzada edad.

La perla que dispara los medicamentos.

La perla que dispara los medicamentos.

“inEye” ya ha sido testada en laboratorio y ahora pretenden hacer ensayos clínicos en personas con perlas sin fármacos, con el fin de comprobar la tolerancia de los ojos. De momento, la perla puede contener hasta dos fármacos que va suministrando poco a poco y en próximos test intentarán comprobar que pueda soportar tres medicamentos a la vez.

El “inEye” puede ser de gran importancia en todo tipo de tratamientos oftalmológicos aunque, de manera especial, será relevante, una vez que esté autorizado su uso, para dolencias como el glaucoma. “También tendrá mucha importancia en los procesos postoperatorios, donde los pacientes tienen que administrarse diversas gotas a lo largo del día”, argumentó el investigador.

La idea espera obtener las autorizaciones de las agencias del medicamento de Europa y Estados Unidos en un plazo aproximado de tres años, una vez que concluyan todos los ensayos previos. Ya hay diferentes laboratorios, tanto de Portugal como de otros países, que estarían interesados en producir y comercializar dicho dispositivo, indicó Mariz.

La nueva perla farmacológica también supondría un ahorro importante de medicamento, ya que no tiene caducidad de un mes como sucede con la mayoría de los colirios y, además, no necesita estar refrigerada, ya que estaría alojada durante varios meses en el interior del ojo. El objetivo principal, además de comprobar que puede soportar varios fármacos a la vez, es la comprobación de que el ojo no se irrita y que se adapta bien.

La Faculta de Ciencias de la Salud de la Universidad Beira Interior (UBI) de Portugal colaboró con la Universidad de Coimbra para evaluar la “biocompatiblidad” del invento. “Su composición y su versatilidad para colocarla en el párpado inferior conforman un sistema sin precedentes hasta la fecha en el mercado internacional”, concluyó Mariz.

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