Con 19 años, la vida de Caitlin White la somete a duras pruebas día tras día. A los 15 años le diagnosticaron gastroparesia, un trastorno estomacal que provoca que los músculos de este órgano estén parcialmente paralizados. Esta condición le trae múltiples consecuencias, una de ellas es que vomita más de 30 veces al día.

Esta chica de Perth, Escocia, vive a base de sopas, geles y polvos. Como consecuencia, pesa menos de 38 kg, muy por debajo de lo que debería, ya que mide 1.67 m. Por este motivo, puede pasar hasta ocho horas diarias en el hospital, recibiendo vitaminas y minerales.

Llega a vomitar hasta 30 veces por día.

Llega a vomitar hasta 30 veces por día.

Este problema le provoca también grandes dolores abdominales. Como si fuera poco, sufre de constipación extrema (pueden pasar entre seis y siete semanas entre defecaciones), lo que permitió el crecimiento de una bacteria en su intestino que devastó su sistema inmunológico. Desde octubre pasado sufrió cinco ataques de sepsis. Por esto, temen que desarrolle una resistencia a los antibióticos.

Gracias a la lucha de su familia, fue recientemente derivada a un especialista en gastroenterología de Escocia para ser tratada. “Ha sido difícil, pero ahora que alguien puede darme algún consejo, tratarme o, al menos, darme una mejor calidad de vida, tengo esperanzas”.

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